30 de noviembre de 2012
LO QUE ME HAN ENVIADO...
23 de noviembre de 2012
AMNESIA
Alberto nunca había experimentado
una manera de despertarse tan poco habitual. Aquella mañana hacía frío, pero la
sensación térmica en su cuerpo era diferente, con todo ese calor atesorado bajo
el edredón. Decidió continuar protegido, acurrucándose en un lado de la cama
como un niño remoloneando para no ir a la escuela, sin querer adivinar siquiera
la hora que marcaba el reloj que día tras día le recordaba el inicio de la
jornada.
Un agradable olor a tostadas y
café recién hecho recorrió el pasillo desde la cocina alcanzando de lleno su
sentido olfatorio, haciéndole cambiar de opinión acerca de si en realidad
valdría la pena seguir en la cama. Con gran parte de su cuerpo todavía
entumecido por las horas de sueño, intentó abrir los ojos siendo consciente de un
dolor intenso que, desde el interior de su cabeza, solicitaba insistente un par
de aspirinas. La luz que se filtraba a través de una herida en el cortinaje
acertó a posar su claridad sobre la cara de aquel hombre adormilado, señal
inequívoca de que, en esa época invernal, la mañana le llevaba ya algunas horas
de ventaja. Estimulado tanto por el hambre como por la responsabilidad, decidió
por fin derrotar al monstruo de la pereza y, dándose media vuelta, se colocó
boca arriba en la cama y abrió los ojos.
La visión que obtuvo nada más
posar su mirada en el techo de aquel cuarto fue tan sorprendente como
inesperada: tras un par de segundos útiles para identificar una lámpara de
cristal sobre su cabeza, cayó en la cuenta de que no se encontraba en su casa.
Las dudas se disiparon tras frotarse los ojos y confirmar con un buen pellizco
que no seguía navegando por el mundo de los sueños. Un vistazo a su alrededor
acabó por confirmar las sospechas y sobresaltarlo de manera definitiva, pues no
acababa de entender qué demonios hacía tumbado en la cama de una habitación
desconocida, dentro de una casa extraña. Lo único cierto era que había pasado
la noche durmiendo sobre ese cómodo colchón, quién sabe si solo o acompañado,
algo carente de importancia en un momento en el que su prioridad era
reconstruir el viaje que le había llevado hasta allí.
Trató de averiguar algo más,
fijándose en los detalles destacados del entorno. Sobre la mesilla de noche, un
gran marco de fotos dominaba la escena con la imagen de una mujer en primer
plano, ante un bonito paisaje con el mar como acompañante. Tenía el pelo negro
y la mirada limpia y sensual, acompañada por una sonrisa que absorbía la
energía del entorno, haciendo difícil apartar los ojos de aquella fotografía.
Su rostro, suave y delicado, le resultó familiar por un instante, pero el
sonido de unos pasos que se acercaban disipó en su mente el recuerdo de aquella
belleza.
Al volver la cabeza hacia donde
procedía el sonido, no pudo reprimir una expresión de asombro al contemplar ante
él a la protagonista del retrato que acababa de ver. Allí estaba, vestida de manera elegante,
trayendo consigo una bandeja con todo lo necesario para disfrutar de un buen
desayuno. Su sonrisa iluminó la oscuridad de la habitación. Antes de que
pudiera reaccionar, depositó los alimentos sobre una pequeña mesa y se abalanzó
sobre él con la intención de abrazarlo, regalándole un beso para redondear esa
efusiva muestra de cariño que no fue capaz de esquivar. Cuando finalizó la inesperada
bienvenida, ella le tocó la frente con la palma de la mano y con gesto
preocupado comenzó a hablar:
—Cariño, creo que tienes un poco de fiebre. Ya me había advertido el
doctor de que podría existir algún efecto secundario tras la operación. Habló
de algo así como “hipertermia, cefaleas, somnolencia, desorientación…” También
comentó que, en caso de que apareciera alguno de estos síntomas, no nos preocupásemos; en 24 horas debería estar todo resuelto.
¿Síntomas? ¿Doctor? ¿Operación?
Alberto se encontraba cada vez más confuso y atemorizado. La cara reflejó su
estado de preocupación y la mujer frente a él percibió sus dudas y continuó con
su discurso:
—Ah, claro… la amnesia. Tu cirujano me advirtió de que no te acordarías
de nada, o sea que tendré que ponerte al día. Para empezar, estás en tu casa y
yo soy tu mujer. Espero que no te olvides de eso, cielo!
Con gran frialdad y parsimonia
ella siguió explicando que el día anterior habían acudido a esa clínica que
habían visto en un anuncio en el periódico. Él se había empeñado en operarse
con aquel neurocirujano tan afamado que aseguraba, tras una revolucionaria
cirugía cerebral, el borrado de la memoria y de los recuerdos del pasado en el
plazo de tiempo anterior solicitado por el paciente. Una mala racha, en la que
había sufrido la muerte de un familiar cercano, una infidelidad, un abuso de
sustancias tóxicas y hasta una enfermedad grave, le llevó a decidirse a pasar
por el quirófano. Ella hizo una pausa para encender un cigarrillo y volvió al
ataque, finalizando su monólogo:
—Por eso te han eliminado del cerebro todos tus recuerdos de este último
año. Es normal que no recuerdes ni siquiera cómo has llegado hasta aquí. Lo
importante ahora es que descanses y te recuperes...
Alberto no tuvo palabras para
responder ante tal aluvión informativo. Se recostó en la cama, presa de un
dolor de cabeza que no le permitía pensar de manera adecuada. Cerró los ojos e
intentó relajarse mientras pensaba que la ciencia le había concedido una
segunda oportunidad.
De pronto, un fogonazo en su
memoria trajo a su mente la imagen difusa y el recuerdo borroso de su esposa,
que había fallecido tres años atrás, víctima de un desgraciado accidente de
tráfico. Se incorporó de un salto, con el pulso acelerado, clavando su mirada
en aquella mujer extraña que permanecía sentada al borde de la cama. Ella
sonrió de un modo inquietante y, tras dirigirse hacia donde estaba la bandeja,
exclamó:
—Te he preparado café y se va a enfriar. Lo he hecho como a ti te gusta:
solo y con poco azúcar…
Extendió su brazo, delgado y
blanquecino, ofreciéndole una taza de café humeante. Él se sintió mareado y un
escalofrío recorrió su cuerpo; recordaba perfectamente que no le gustaba el
café y estaba seguro de que no había probado ninguno desde hacía muchos años.
Trató de calmarse y respiró hondo al tiempo que caía en la cuenta de que no
sabía cómo se llamaba la persona que tenía enfrente en aquel momento. Y
separándose un par de metros hacia atrás, dijo con tono serio:
—Mi amor, creo que tenemos que hablar…
19 de noviembre de 2012
SIEMPRE LO SUPIMOS...
Siempre lo supimos, pero
aquí tienes la prueba.....
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16 de noviembre de 2012
PARA MIS PEQUEÑOS GRANDES HOMBRES
No necesito ninguna excusa, pero en este caso voy a colgar en el blog una entrada dedicada a mis "cachorritos" Ayer fue un día duro para ellos, pues tenían que pasar por el quirófano para una intervención programada. Nada grave, pero sí lo suficientemente preocupante como para que sus padres estuviésemos "de los nervios" durante toda la noche anterior y ese mismo día hasta que salimos del hospital.
Resulta curioso cómo perdemos la perspectiva y la objetividad cuando se trata de operar a nuestros seres queridos, a pesar de encontrarnos día a día metidos en ese ambiente y con el quirófano como medio habitual de trabajo. Y no digamos si el que se va a operar es uno de tus hijos... Yo creo que ayer, por unas horas, ya no era anestesista, ni médico ni nada que se le pareciese. Era, simplemente, PADRE... Afortunadamente, su mamá tiene bastante más aplomo que el "cagón" de su padre y supo lidiar con la situación como solamente ella sabe hacerlo (gracias, cariño, eres una mami maravillosa...)
Resulta curioso cómo perdemos la perspectiva y la objetividad cuando se trata de operar a nuestros seres queridos, a pesar de encontrarnos día a día metidos en ese ambiente y con el quirófano como medio habitual de trabajo. Y no digamos si el que se va a operar es uno de tus hijos... Yo creo que ayer, por unas horas, ya no era anestesista, ni médico ni nada que se le pareciese. Era, simplemente, PADRE... Afortunadamente, su mamá tiene bastante más aplomo que el "cagón" de su padre y supo lidiar con la situación como solamente ella sabe hacerlo (gracias, cariño, eres una mami maravillosa...)
Lo más importante es que todo ha salido bien y, como dice la canción, al final siempre sale el sol... Ahí va un vídeo que sé que a ellos les encanta y otro que nos recuerda que la vida puede ser maravillosa. Ánimo, peques!! En unos días totalmente recuperados!!
15 de noviembre de 2012
LO IMPOSIBLE
Uno nunca sabe qué es lo que le deparará el futuro… La vida da muchas vueltas y, si eres afortunado merecedor de un buen puñado de años para vivirla, es probable que algún día te levantes y compruebes que donde hoy pone blanco, mañana ponga negro y donde hoy hay calma, mañana haya tempestad. Bastan unas pocas semanas, incluso días, para transformar lo que parecía inamovible en algo completamente circunstancial y que la línea que marca nuestro trayecto vital se curve, eligiendo un recorrido diferente al pautado en un principio. Por eso es tan importante aferrarse a lo que de verdad importa y disfrutar tu existencia como si fuera la última vez que vamos a estar aquí, en este mundo que nos quiere o nos odia según cómo amanezca.
Cuando uno conoce las aterradoras
historias que salpican de horror y tragedia nuestro planeta, bien sea por los
medios de comunicación, el cine, la literatura o a través de testigos directos,
lo primero que se le suele pasar por la cabeza es un pensamiento de “menos mal que no me ha sucedido a mi…” acompañado
de un suspiro de alivio. Pocas veces reflexionamos al respecto tratando de
comprender que algunos problemas se ubican mucho más cerca de lo que
quisiéramos creer. Que cualquier día podemos ser nosotros los protagonistas de
ese suceso que ha hecho florecer un escalofrío de angustia en nuestra espalda;
que deberíamos reflejarnos en ese deformante espejo de feria que son las
desgracias ajenas para no olvidar que la mala suerte acecha al doblar cualquier
esquina…
Lo cierto es que no hay por qué
tener una actitud pesimista ante la vida y esperar resignados a que los
problemas que nos amenazan caigan de lleno sobre nosotros, pero no está de más
recordar que la montaña rusa de nuestra existencia nos puede llevar a caer en
picado cuando, segundos antes, estábamos en la cúspide.
Por todo esto me ha causado tanta
impresión la película que vi la semana pasada, titulada “Lo imposible” Basada en
la historia real de una familia compuesta por 5 miembros (los padres y sus 3
hijos varones, todos menores de 10 años) que sufrió la devastación del tsunami
ocurrido en el sudeste asiático el día 26 de Diciembre de 2004, nos narra con gran
veracidad el periplo de un padre y una madre que, desolados tras la catástrofe
natural que arrasó esos lugares, buscan desesperados (cada uno por su lado) a
sus hijos en un intento por averiguar si todavía siguen vivos.
Aunque ahora la historia es de
sobra conocida, pues esta película de J. A. Bayona (director también de “El
orfanato”) se ha convertido ya en la más taquillera del cine español, no voy a
destripar el final para tranquilidad de los que todavía no la hayan visto. Pero
termina la proyección, sales del cine y sigues dándole vueltas a lo sucedido,
sin poder olvidarte de cómo te puede cambiar la vida en cuestión de segundos. Y
te pones en el lugar de esos padres, con los que empatizas al máximo al ser tú
también progenitor de dos hijos de edades similares, mientras te planteas qué
harías si te encontrases envuelto en un caos acuático de tal calibre, con la
incertidumbre y la pena de asimilar que, a lo mejor, no volverás a ver nunca
más a tus retoños. Y te emocionas, pensando que harías “lo imposible” para
encontrarlos, incluso a riesgo de perder tu vida en el intento si con eso
consiguieses verlos a salvo un minuto más. Hay una frase de Pablo Picasso al
respecto que viene muy bien para el tema del que hablamos: “Yo hago lo imposible, porque lo posible lo hace cualquiera…”
Todo esto, claro está, refugiado
tras la seguridad que te proporciona la butaca del cine al que has acudido.
Pero pensemos por un momento: un incendio, un accidente de tráfico, una
enfermedad importante… Sucesos inesperados que podrían teñir de negro nuestro
camino en un instante. Va siendo hora de que vivamos aprovechando cada minuto,
disfrutando de las cosas que de verdad importan, priorizando objetivos y
ganando pequeñas batallas. Esta frase resume muy bien esa filosofía: “La vida es corta: rompe reglas, perdona
rápido, besa despacio, ama de verdad, ríe fuerte y nunca te arrepientas de algo
que te hizo sonreír”
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MIGUEL DÍAZ
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13 de noviembre de 2012
SEGUNDO ANIVERSARIO
Tuve bastantes ideas para hacer una entrada que celebrara mi segundo año como bloguero, pero ninguna me convencía tanto como hacer algo sencillo, escribiendo unas palabras que agradeciesen a todos estos dos años de vida. Unos "Fragmentos de Intimidad" que siguen su existencia gracias al apoyo de todos los que entráis o habéis entrado alguna vez en esta página. No somos muchos, pero sí los más importantes para mí, porque solamente a vosotros os debo la fuerza y las ganas para seguir construyendo esta parcela privada, en donde dejo caer parte de mis reflexiones, trozos de mis ideas, escritos y tantas cosas que me gusta compartir.
Por ese motivo, quisiera aprovechar esta fecha para daros las GRACIAS: por las visitas, por los comentarios, por las críticas, por las caras de felicidad y los gestos de decepción, por los ánimos, por esa sonrisa, por las recomendaciones musicales, por las recomendaciones literarias, por esos otros blogs tan fantásticos y originales, por las horas de dedicación robadas al ocio, por...
No es más que un entretenimiento y supone mi lugar para jugar con las palabras e intercambiar opiniones con gente a la que respeto y admiro, pero estoy muy orgulloso de haber sido capaz de haberlo hecho vivir durante, al menos, dos años. Espero que siga así durante mucho más tiempo...
9 de noviembre de 2012
HACIENDO "FOODING"
Al final me he decidido. La idea llevaba cosquilleando mi cerebro desde hacía unos meses, pero nunca terminaba por lanzarme a la piscina... Ya se sabe que los comienzos son lo más difícil, pero en este caso no me ha resultado demasiado complicado, una vez que tuve las ideas claras y que ya contaba con la experiencia de abrir un blog (éste) previamente. Hoy publico el segundo, que lleva por título HACIENDO "FOODING", en el que tendrá cabida todo lo relacionado con la gastronomía, productos interesantes, restaurantes, recetas, etc. En fin , todo aquello que me gusta al respecto y que deseo compartir con vosotros.
Desde aquí os animo a entrar en el mismo, probar las páginas, oler las entradas y saborear este blog que pretende reunir a todos aquellos que, como yo, disfrutan de la buena mesa y los buenos productos.
Para facilitar el acceso al nuevo blog, pondré desde hoy un enlace directo al mismo en la cabecera de esta página en la que te encuentras ahora: busca las etiquetas debajo del título; tan solo tienes que hacer clic en la que pone "Mi otro blog"
Por supuesto, cualquier comentario será bienvenido, así como cualquier aportación o tema que queráis tocar. Mi correo sigue disponible para el que quiera contar más detalles: madf327@gmail.com
Gracias de antemano y Bon Apetit!
Para facilitar el acceso al nuevo blog, pondré desde hoy un enlace directo al mismo en la cabecera de esta página en la que te encuentras ahora: busca las etiquetas debajo del título; tan solo tienes que hacer clic en la que pone "Mi otro blog"
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7 de noviembre de 2012
TE DEBO UN BESO
Seré sincero: no, no creas que esta
noche me ha costado tanto soñar contigo. No es tan difícil lograrlo si, como es
mi caso, lo deseas de verdad. Te has adentrado en mi mente como un virus que se
infiltra en las células a las que somete y derriba, consiguiendo que mis
defensas lancen la señal de alarma ante tal invasión. Un mensaje que llega
demasiado tarde: mi memoria se encuentra desde hace tiempo contagiada por el influjo
de tu sonrisa y el cuadro ha ido empeorando con el encantador sonido de tu voz
y el dulce veneno de tus besos… ¿Cómo no te vas a aparecer ante mí en el mismo
instante en el que me sumerjo en el sueño más profundo?
Tras analizar la enfermedad que
deteriora mi esperanza día a día, he evaluado los parámetros de tu cariño y he
tratado de resolver las ecuaciones con la incógnita de tu misteriosa
sensualidad, para calcular el porcentaje de tiempo en el que te adueñas de mis
pensamientos. Y el resultado obtenido no deja lugar a dudas: denota una mayoría
abrumadora de minutos colgado de tu recuerdo, rememorando situaciones y
entregándome al estéril hábito de tenerte presente en cada decisión que tomo y
cada escena que imagino. Una fotografía fugaz de un “nosotros” que siempre se
transforma en un “yo” solitario mientras tu imagen se difumina, lentamente, en
un segundo plano.
Cuando cae la noche, sin embargo,
todo se vuelve diferente: sin obligaciones que me despisten ni compañía que a
base de conversación espante tu recuerdo, siento que la tranquilidad y el
sosiego me permiten el lujo de dedicarme a ti en exclusiva. Entonces, espoleado
por tu preciosa imagen en esa foto que dibuja pinceladas de un verano
inolvidable, cierro los ojos y me dejo caer suavemente en el colchón de mi
memoria. Allí revivo conversaciones, lugares que ya nunca se podrán olvidar y noches
interminables arropado al calor de tus abrazos, sin reparar en el tiempo que ha
pasado desde que decidiste emprender una nueva vida, deseada por otros ojos y
saboreada por otra boca. Una vida plagada de días maravillosos, paseando sin
mirar el reloj y respirando el olor del mar. Reconozco que todavía no he sido
capaz de acostumbrarme a la imagen de tu cuerpo rodeado por otros brazos y
acariciado por otras manos que desconocen los secretos de tu anatomía. Y lo
cierto es que no ha pasado tanto tiempo como imaginaba…
El silencio acompaña a la soledad
de mi habitación cuando, tumbado sobre mi cama, siento que mi cuerpo flota
mientras felices fragmentos de vida compartida resbalan desde mis recuerdos.
Así, mecido por las olas de la nostalgia y con tu voz de fondo susurrando
frases que poco tiempo atrás alteraban todavía más el ritmo de mi corazón,
acabo vencido por el cansancio para caer, rendido, en la profundidad de los
sueños. El último pensamiento de mi estado consciente trata de evocar la
enésima noche que me regalaste, llena de pasión y deseo: no es más que un
intento de engañar a mi cerebro para que, una vez dormido su propietario, siga proyectando esa película con la que disfrutaba minutos antes. Aunque existe una
sutil diferencia: ahora sí; ahora soy el protagonista principal, contemplando
tu figura, acariciando tus hombros y oliendo el perfume de tu piel… con un
realismo mágico que forma parte de ese sueño inolvidable en el que poco a poco
te acercas a mi boca y, antes de sellarla con tus labios pronuncias con voz
suave: “te debo un beso”
4 de noviembre de 2012
iPad MINI
Reconozco que cuando Apple lanzó al mercado su flamante primer iPad, éste no me pareció demasiado "atractivo" y mi idea inicial no pasaba por adquirirlo en un principio. Sí, quizás mi particular percepción me incluyó en ese reducido grupo de personas a las que no le parecía bastante útil y podía pasar perfectamente sin él. "Qué ingenuo", me digo ahora...
Eso fue hasta que tuve uno en mis manos y comprendí el potencial y el partido que se le podía sacar a este magnífico dispositivo. De hecho, el que ahora tenemos fue un regalo para mi mujer, que curiosamente es la que menos lo utiliza, al estar monopolizado casi en la totalidad del tiempo libre por sus (mis) hijos y su marido (o sea, yo)
Pero este iPad MINI que acaban de presentar me ha conquistado ya desde el principio... Os dejo aquí un vídeo en el que se puede comprobar el tamaño, las características y una serie de parámetros técnicos de esta nueva joya de la marca de la manzana.
Pero este iPad MINI que acaban de presentar me ha conquistado ya desde el principio... Os dejo aquí un vídeo en el que se puede comprobar el tamaño, las características y una serie de parámetros técnicos de esta nueva joya de la marca de la manzana.
A ver si los Reyes Magos reciben mi carta. Este año he sido un niño bueno...
Publicado por
MIGUEL DÍAZ
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2 de noviembre de 2012
DEPENDENCIA
Sentada al piano cantas con voz sensual
la lámpara destaca tu rojo vestido
sin público, contigo a solas, es natural
que tu voz me conquiste y me sienta perdido
Tu palabra resuena con eco apagado
atraviesa orgullosa mi alma desnuda
Un punzón de deseo tu voz ha clavado
y me entrego en silencio a tu boca menuda
Mi mente obedece sin prejuicio ni lucha
sometida a tu cuerpo, frágil como cristal
Llego a tu laberinto, donde nadie escucha
lamentos cansados de un amor artificial
He caído de nuevo dentro de tus besos
derribando sin ruido la delgada pared
que protege mi amor de todos tus excesos
Y lo intento, mas no puedo escapar de tu red
Semilla de amor que en tu maceta he plantado
la codorniz del engaño en su pico se lleva
Mi cariño es estéril, ya he fracasado
nunca has sido mía… tu mirada lo prueba
Un frío marmóreo recorriéndome el cuerpo
un fundido a negro y mi mirada se apaga
Necesito tus labios, sin ti estoy muerto
Un cuadro sin color, una flor marchitada…
30 de octubre de 2012
TE ENCONTRARÉ
La noticia surgió de manera tan inesperada como una inundación en pleno desierto. Acababa de llegar a su trabajo a primera hora de la mañana y se disponía a encender el ordenador cuando le comunicaron, de modo repentino, que aquel compañero se iba. Pensó que le parecía extraño, cuando no hacía ni tres meses que él se había incorporado a la empresa, con su portátil bajo el brazo y toda la ilusión del mundo en la maleta. “De todas formas, en los tiempos que corren, seguro que ha encontrado algo mejor pagado que esta mierda; yo también me iría…” reflexionó casi en voz alta con cara de pocos amigos, temerosa de haber sido escuchada por alguien con más categoría laboral que ella.
Martín era un hombre joven, aunque por su rostro y por el cabello salpicado de canas aparentaba unos años más de los que reflejaban sus datos personales. La combinación de un currículo brillante y un empujón a modo de recomendación proveniente de algún alto cargo del gobierno local, le había abierto las puertas de aquella empresa, en la que la temida reducción de plantilla había defenestrado ya a un gran porcentaje de empleados. Amable, sonriente y siempre dispuesto a aprender y colaborar en cualquier tarea para la que fuera solicitado, se había ganado la confianza de sus superiores y la admiración de no pocas compañeras que, ante todo, alababan su buen gusto, su educación y su capacidad para hacerlas sonreír… incluso en los momentos más estresantes. La belleza era un añadido que sumaba de manera positiva en la valoración global, pero todas las mujeres que habían podido compartir con él alguna tarea anteponían al aspecto físico el resto de virtudes mencionadas. No era de extrañar, pues, que la sorpresa de su baja laboral hubiera corrido como la pólvora entre la plantilla.
El responsable del departamento había convocado a los presentes para una reunión informal en la que daría a conocer la noticia, ya a esas alturas de dominio público en la oficina. Con gran desgana y mínimo interés, Adriana decidió continuar enfrentándose a la pila de papeles que reinaba desafiante sobre su mesa desde hacía un par de semanas; un simple comunicado para anunciar el despido de un empleado más no le iba a robar su tiempo, tan preciado como escaso. Al fin y al cabo, su relación con Martín no había pasado de aquella tarde en la que, agobiada por el plazo de entrega de un trabajo que se había vuelto más complicado de lo esperado, él se prestó generosamente para ayudarla y finalizar a tiempo la tarea. Fueron tres o cuatro horas compartidas cara a cara en las que, agobiada por los números y saturada por el teléfono, no reparó en la amabilidad y el atractivo de su agradable ayudante. Siempre había pensado que era un buen partido, además de un hombre simpático y encantador, pero su cabeza no estaba en aquellos momentos para valorar lo que en otras circunstancias sí se hubiera planteado. Y por supuesto, un hombre así nunca se fijaría en una chica como ella… El fin de la jornada y una cita ineludible con sus amigas de la infancia fueron la excusa que enterró la solicitud de Martín para celebrar la exitosa entrega, conversando animados bajo el estimulante influjo de un par de cervezas.
No había pasado ni media hora cuando reparó en una carpeta mal colocada que sobresalía del montón situado tras la pantalla del ordenador. Lo que llamó todavía más su atención fue un papel autoadhesivo de color verde, que destacaba de manera inconfundible pegado sobre el oscuro tono de la portada del archivador. Su curiosidad la empujó y, de un salto, logró alcanzar su objetivo. Tras leer las frases escritas, dejó caer el bolígrafo que sostenía su mano derecha y cerró los ojos, tratando de recordar una escena familiar, para la que ya era demasiado tarde encontrar una solución. Releyó de nuevo el diminuto papel que Martín había firmado, mordiéndose el labio superior con un temblor imperceptible:
“Ha sido un placer ayudarte a resolver el problema que tanto te preocupaba. Reconozco que cuando te agobias pareces más atractiva todavía de lo que eres. Creo que sería una buena idea quedar un día a la salida del trabajo para relajarnos un poco tomando un café. Yo invito… M.”
Se levantó apresuradamente y corrió hacia la mesa que Martín había ocupado hasta el día anterior, para comprobar que sobre ella no había más que un portalápices y papeles en blanco. Con el corazón todavía más acelerado que ella preguntó a su superior si conocía el futuro laboral de aquel ya ex compañero. Sus oídos solamente llegaron a procesar frases sueltas que, en medio de una bruma de palabras, salieron de la boca de aquel hombre grueso y mal encarado: “expansión de la empresa hacia Asia…” “cargo que aceptó con sumo gusto…” y “realizará una gran labor en China…” El resto de la conversación no le hizo falta para deducir la decisión que Martín, camino de su nuevo puesto, había tomado.
De vuelta a su despacho, se dejó caer en la silla y con la mirada perdida en la pantalla del ordenador recordó aquella canción de Sabina que decía: “No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió…” Y decidida, tecleó la dirección de la página web de su agencia de viajes habitual, con el objetivo de encontrar un billete para Pekín. El resto siempre podía improvisarse…
27 de octubre de 2012
UN AMIGO DE VERDAD
El protagonista de este relato
nunca ha sido alguien convencional. Quizás ni él mismo lo sepa, pero su caso se
sale de la norma. En él se reúnen varios factores para considerar su
comportamiento como algo “anómalo” Pero en este caso, esta palabra no va acompañada
de un sentido despectivo, sino todo lo contrario: anómalo por diferente, por
escaso, por excepcional, por inusual, por extraordinario… Si bien es cierto
que, a lo mejor, es más fácil afirmar que los que se comportan de manera
distinta son todos los que le rodean.
Desde pequeño fue un niño
extrovertido y feliz, que sabía disfrutar de los pequeños placeres que la vida
te proporciona a esa edad. Era de destacar en él una afición que, a pesar de
sus escasos años, ya cultivaba con absoluto afán: el cine. Es fácil imaginar su
recorrido hasta la sala de proyección más próxima, con la ilusión rebosando por
todo su cuerpo, para visualizar aquella película que llevaba tantas semanas
esperando. Seguro que de vuelta a casa su cabeza echaba humo, memorizando cada
fotograma de esas escasas películas que podía ver, para después recrear de
nuevo todo el metraje en su cabeza y contar, escena por escena y con todo lujo
de detalles, el desarrollo de personajes, acción y situaciones. Incluso es
probable que añadiera algo de su propia cosecha para aderezar un poco lo visto
y contarlo bajo su prisma particular, pleno de imaginación y
apasionadamente intenso. De hecho, el interlocutor que lo hubiese presenciado
narrando alguno de esos argumentos no tendría problema en ahorrarse la entrada
a la sala, pues la película, pasada por el túrmix
de su imaginativa memoria, era representada con pelos y señales ante quien
quisiera y tuviera el placer de escucharle.
Ese gran amor por el cine tenía
sus consecuencias en la vida diaria, pues repercutía directamente en la manera
de jugar y en la organización de sus momentos lúdicos. A la hora de disfrutar
de un rato de ocio, cualquier juguete o estructura eran válidos para
representar, a pequeña escala, las escenas más apasionantes que había
contemplado en alguna de las películas preferidas de su catálogo particular.
Los clicks de Famóbil se convertían
en soldados intergalácticos, las piezas de Lego
eran naves, vehículos extraños o hacían las veces de fortificación donde
esconder al malvado; las pistas del Scalextric
semejaban carreteras asfaltadas por donde escapar en coches de su construcción
en busca de la chica y los Madelman
podían transformarse en el héroe que la rescataba en última instancia,
salvándola de una muerte segura enterrada en aquella montaña de arena… Horas y
horas de juegos, acompañado o en solitario, que forjaron desde bien temprano un
carácter alegre, imaginativo y poseído de esa inocencia sana y leal que
solamente los que todavía albergan un niño en su interior poseen.
Pasaron unos cuantos años y su
manera de ser y de ver la vida se mantuvo fiel a sus inicios. Un personaje
peculiar, optimista, locuaz, sincero y con un toque de felicidad constante que
lo hacía admirable a ojos de sus amigos; esos mismos que no le llegaban ni a la
suela de los zapatos en cuestión de fidelidad y compañerismo. Sospecho que no
siempre fue bien comprendido en ese mundo de “no violencia” y “entendimiento
global” que propugnaba y defendía, pero no me cabe ninguna duda de que muchos
hubieran cambiado con los ojos cerrados su manera de vivir por la de nuestro
personaje, a años luz de felicidad de las del resto.
No es posible terminar esta
historia sin hacer referencia a la gran pasión de su vida: la música. En este
caso, se puede afirmar sin temor a la equivocación que ha sido, es y será el
aire que necesita para vivir. Sin música, no sería ni la sombra de lo que es y
su relación con la misma siempre ha sido estrecha y pasional. Poseedor de un
gusto musical ecléctico, refinado y vasto en conocimientos, sorprendía siempre
con el último hallazgo de ese artista del que nadie salvo él había oído hablar.
Otras veces, dejaba asombrados a propios y extraños con recopilaciones
musicales realizadas en la soledad de su habitación, compuestas con mimo y
destreza para que los temas se engancharan uno tras otro como eslabones de una
cadena. Siempre era un honor poseer alguna de esas joyas, en forma de cassette, para escuchar en los momentos
más señalados… ésos en los que la música extrae de tu corazón las emociones más
intensas, o hace que éstas florezcan en tu interior. Y, al igual que con el
cine y tantos otros temas, su conversación musical era apasionada y plagada de
anécdotas y datos que obligaban al que escuchaba a rendirse ante tal avalancha
cultural, para admirar cómo alguien podía llegar a tal perfección y cariño por
un hobby que, en su caso, trascendía
el simple entretenimiento.
Todo lo mencionado hasta ahora no
hace sino ocultar tras un velo de entusiasmo la característica más destacada de
su manera de ser: la Amistad con mayúsculas, desinteresada e incondicional,
cariñosa y de fidelidad inquebrantable. Tan difícil y tan sencillo como eso;
una flor que supone una excepción en el desierto de las relaciones de este
mundo en el que se sobrevive, pero a expensas de pisar para que no te pisen.
Llegaron épocas más favorables y otras más tormentosas, pero en él sus amigos
siempre encontraron un apoyo, una palabra de ánimo, una sonrisa… incluso en
aquellos momentos en los que él mismo no pasaba por su mejor racha, que
también los hubo. Ahí radica la verdadera esencia de la amistad: ese don que
pocos poseen y que cada vez es más preciado. En él existe de manera innata y lo
desarrolla sin dificultad, sin aspavientos, sin gestos superfluos y de cara a
la galería. Todos los que alguna vez fueron tocados por la varita mágica de su
camaradería y de su aprecio, se tratase de hombres o de mujeres, deberían
sentirse afortunados de haber compartido un trocito de su vida con alguien tan
especial.
Por ese motivo me he decidido hoy
a escribir esta historia. Porque tras años de distanciamiento, en los que mi
amistad y admiración por su persona no han disminuido un ápice a pesar de la
lejanía, hoy siento que vuelvo a acercarme de nuevo a su órbita de influencia;
a su cálida manera de enfocar el día a día, a ver la vida sin rencores ni
resentimientos. También porque me siento orgulloso de haber formado un día parte
de ese reducido grupo de amigos que descubrieron juntos grandes emociones y
vivieron los mejores años que una vida puede otorgar. Y, sobre todo, porque hoy
es su cumpleaños y no había nada que me apeteciese más que escribir unas
palabras para agradecerle su amistad y su cariño. Ojalá que se mantenga así
hasta el final…
Feliz cumpleaños, amigo.
Publicado por
MIGUEL DÍAZ
a las
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26 de octubre de 2012
EL BLOG DE LA DOCTORA JOMEINI: LA NOVELA
Esta entrada en mi blog me sirve para dar a conocer un libro que acaba de ver la luz recientemente. Se trata de la novela que lleva por título "El blog de la Doctora Jomeini", escrita por Ana González Duque, la archiconocida Doctora Jomeini a la que hace referencia el título del libro. Muchos conoceréis ya su blog, del mismo nombre, al que hay un enlace directo desde éste en el que os encontráis ahora. Para aquellos que no hayan disfrutado todavía de sus ingeniosas ocurrencias, os sugiero que no tardéis demasiado en daros una vuelta por sus páginas, desternillantes y llenas de historias variadas, contando la vida (profesional y "personal") desde un prisma basado, por regla general, en el humor y el "buen rollo"
Os facilito un enlace a la página promocional de la novela, así como otro en el que podréis deleitaros leyendo las primeras páginas de la misma. Ahora, tras esa lectura a modo de "aperitivo" que ya os habrá enganchado, no hay excusa que valga. Merece la pena salir a la calle y rebuscar en esa librería que tanto os gusta, para llevaros a casa un libro entretenido y ameno. Seguro que las andanzas de la protagonista, residente de anestesiología recién llegada al hospital, nos harán disfrutar igual o más que sus divertidas entradas en el blog.
Mucha suerte con la magnífica novela que has publicado, Doctora. Estoy convencido de que será un éxito absoluto!
Publicado por
MIGUEL DÍAZ
a las
0:49:00
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21 de octubre de 2012
VERDADERAS MENTIRAS
Acabo de despertarme tras haber
dormido 32 horas. Estoy en una cama extraña, navegando en el mar de mis errores,
cubierto por un millón de promesas que se han desvanecido sin previo aviso.
Contemplo en una gran pantalla los primeros años de mi juventud, en un país
desconocido, con el recuerdo del sabor de tus labios en mi piel y la cabeza a punto
de estallar, embotada por la resaca que han dejado los siete litros de cerveza
que pasaron por mi garganta anoche. Llevo echándote de menos 52 años, con 52
semanas de promedio en las que he aprendido todo el diccionario de memoria para
expresar del modo más correcto y con las mejores palabras que eres y serás el
amor de mi vida: incluso podría decirlo en todos los idiomas del planeta. Yo,
que he viajado al espacio y he cruzado galaxias para encontrarte y he dado la
vuelta al mundo varias veces a la caza de tu sonrisa, para caer al final en el
abismo de la invisibilidad.
Me levanto por fin de esa cama
torturadora, para volar con mis alas a la velocidad de la luz hacia la montaña
más alta y pregonar a los cuatro vientos que tu amor me ha seccionado la
yugular, desangrando mi confianza hasta quedar reducido a cenizas. Con el
tiempo, tu desesperante silencio también me ha hecho un hombre fuerte, capaz de
derrotar a cualquier adversario por invencible que fuera. He peleado por tu
cariño contra ejércitos armados, durante días solitarios y noches eternas,
consiguiendo no salir herido a pesar de tus ausencias, que quemaban mi piel con
la intensidad de un hierro al rojo vivo. Y a pesar de todo, sigo teniendo el
mismo aspecto joven y fresco que cuando nos conocimos, hace siglos, con la
inocencia flotando en la profundidad de tu mirada y cautivado por el olor de tu
piel.
Llego a casa de nuevo, con el
corazón congelado, tras construir un puente entre tu olvido y mi deseo; cierro
los ojos y consigo parar el tiempo recordando un primer beso que me proporcionó
la inmortalidad que ahora padezco, sin capacidad para envejecer al ritmo del
resto. Un animal sin sentimientos que recorre los años esperando encontrar los
papeles perdidos, la fruta prohibida y el sueño no cumplido. Un número anónimo,
que no quiere pasar a formar parte de esa lista en la que figura. Un ser humano
despojado de la memoria selectiva para recordar lo bueno, dejando lo malo al
cuidado de lo peor, sin posibilidad de redención para sus pecados.
Pero hoy se ha encendido una luz
que ilumina el universo. Llega desde lo más profundo del alma, recorriendo sin
descanso cada centímetro de mi piel para eliminar la pegajosa oscuridad que la
cubría. Es poderosa, deslumbrante y pura; viene además acompañada de una sensación
agradable, proporcionando de nuevo la confianza que desapareció cuando aquel
puñal de inconformismo atravesó mi pecho. Y mi mente se despereza, imagina remolinos
de felicidad, juega entre los árboles de la esperanza…
Acabo de leer el mensaje atrapado
en la botella de tu sinceridad. Es necesario recuperar esa visión despreocupada
de la vida, me dice. Si de verdad lo deseas, las mentiras pueden rebelarse y,
hastiadas de tanto engaño y desconfianza, transformarse en las verdades más
sinceras y maravillosas que una voz pueda entonar. Si de verdad lo quieres, no
tienes más que decirlo…
18 de octubre de 2012
EDUARDO GALEANO
Nacido en Montevideo, el 3 de Septiembre del año 1940, Eduardo Germán María Hughes Galeano se ha convertido en uno de los grandes referentes de la literatura latinoamericana de nuestro tiempo.
Periodista y escritor de gran sensibilidad y con un importante grado de compromiso histórico, Galeano se ha destacado por decir siempre lo que piensa. Entre sus obras, quizás la más famosa es "Las venas abiertas de América Latina", un trabajo publicado a principios de la década de los setenta donde recorre la historia americana desde la colonización hasta el siglo XX. Un ensayo con una fuerte crítica social, aspecto que le valió varias prohibiciones por parte de las dictaduras que en la década del setenta se impusieron en diversos países de América Latina, como el caso de Chile, Argentina y Uruguay.
La obra de Galeano ha logrado trascender las fronteras de su país, para constituirse en un valor literario incalculable.
Hace unas semanas, una compañera de trabajo me facilitó un fragmento de una de sus obras, titulada "El libro de los abrazos". Me ha gustado tanto que no he podido resistir la tentación de reproducirlo aquí, para que disfrutéis de la genialidad de un escritor que un día afirmó, en una de sus frases célebres: "No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta" Sin palabras... Gracias Ithaisa!!
Periodista y escritor de gran sensibilidad y con un importante grado de compromiso histórico, Galeano se ha destacado por decir siempre lo que piensa. Entre sus obras, quizás la más famosa es "Las venas abiertas de América Latina", un trabajo publicado a principios de la década de los setenta donde recorre la historia americana desde la colonización hasta el siglo XX. Un ensayo con una fuerte crítica social, aspecto que le valió varias prohibiciones por parte de las dictaduras que en la década del setenta se impusieron en diversos países de América Latina, como el caso de Chile, Argentina y Uruguay.
La obra de Galeano ha logrado trascender las fronteras de su país, para constituirse en un valor literario incalculable.
Hace unas semanas, una compañera de trabajo me facilitó un fragmento de una de sus obras, titulada "El libro de los abrazos". Me ha gustado tanto que no he podido resistir la tentación de reproducirlo aquí, para que disfrutéis de la genialidad de un escritor que un día afirmó, en una de sus frases célebres: "No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta" Sin palabras... Gracias Ithaisa!!
- El mundo es eso - reveló-. un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con la luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay gente de fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores.
Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas; algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman, pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende... "
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