13 de julio de 2012

INSOMNIO


Hoy he vuelto a levantarme tarde. Pasan los días y este círculo vicioso en el que me sumerjo es cada vez más profundo. Me estoy acostumbrando de un modo muy peligroso a vivir hasta altas horas de la madrugada, sin que el sueño aparezca ni siquiera para acariciarme con su mano pesada y cálida. Las horas transcurren silenciosas, con una calma ficticia que me envuelve y no deja de amenazar cada minuto que paso con la mirada perdida en tu foto.
De una manera o de otra, mi porción de horas desconectado del mundo se vuelve más pequeña día a día. Ni siquiera el cansancio o el aburrimiento son capaces de transportar mis huesos hasta el dormitorio: demasiados recuerdos encerrados entre esas cuatro paredes, con tu olor incluido tapizando cada centímetro de la habitación. Me obligo a subir las escaleras y atravieso la puerta con la luz apagada. Desganado, consigo recostarme sobre la cama y miro el reloj de nuevo; es la séptima vez en tres minutos. Parece que el tiempo se haya detenido con la puesta de sol y tras ella, la noche consiga ralentizar los minutos. Relatividad lo denominan algunos… Todavía sigo despierto y ya se escuchan de fondo los primeros cánticos de los pájaros más madrugadores; en el fondo me ayudan a concentrarme en conseguir mi objetivo.
Cuando el cuerpo no aguanta ya tanta vigilia, los ojos claudican y la mente me arrastra hacia el mundo del inconsciente. Allí donde los sueños establecen su campo de batalla. Allí donde te puedes encontrar con el peor de los monstruos como protagonista de una pesadilla que te atrapa entre sus garras, embebiendo tu piel en sudor frío, para despertarte de modo súbito cuando ya todo parecía no tener remedio. En mis cortas noches desde que te has ido, apenas he sido capaz de soñar despierto imaginando que seguías apreciando mis caricias.
Es curioso que recordemos de manera tan vívida lo que sucedía un segundo antes de ese sobresalto en medio de la oscuridad; si uno consigue conciliar el sueño de nuevo, cuando vuelve a despertar no lo tiene ya tan presente. Como si una brigada mental interior se encargara de borrar esos recuerdos nocivos que interesa extraer cuanto antes de la psique. Lo cierto es que no siempre son perjudiciales. A veces también volvemos a la realidad en el momento de mayor gozo y disfrute durante un sueño placentero. La conclusión es que, en ambos casos, una mano invisible aprieta el gatillo que dispara la bala que nos hace despertar. Una bala protectora, en este caso.
Ni que decir tiene que no pongo el despertador para que suene a alguna hora en concreto. Mi propio ritmo corporal se encarga de abrir un ojo y comprobar que de nuevo se ha hecho muy tarde para tomar el primer café de la mañana. Desperezarse da una pereza espantosa y con un cigarrillo se encienden también las ganas de ponerse en marcha de nuevo.
Y así día tras día. Días largos y noches cortas, que me han ido convirtiendo en una caricatura de mis mejores  momentos a tu lado. Un insomne con pocos reflejos que tiene marcada a fuego en su expresión la falta de descanso. Esa misma expresión demacrada y ojerosa que me suplica desde el espejo todas las mañanas y todas las noches para que vuelvas.          

9 de julio de 2012

TODO ES MÚSICA


Es raro hasta para eso: todavía sigue despertándose por la mañana con el sonido de la radio... La música está presente a todas horas en un día cualquiera de su convencional y nada sorpresiva existencia. Os lo digo yo, el duendecillo que habita sin que él lo sepa dentro de su oído: no me queda más remedio que escuchar conversaciones, ruido ambiental y, por supuesto, toda la música que oye a lo largo del día. Permitidme que os haga un resumen de la lista de canciones que han pasado por su cerebro durante la jornada de hoy.
En primer lugar, lo dicho: se levanta temprano porque la radio-despertador aumenta su volumen de manera gradual. Hoy lo ha hecho mientras sonaba de fondo We are Young (Fun ft. Janelle Monáe) Con el cuerpo todavía desorientado y los ojos entreabiertos, se dirige al baño y monta el móvil sobre los altavoces portátiles, para escuchar algo mientras se afeita y se ducha. Yo seguía también un poco adormilado, así que solamente me ha dado tiempo a identificar Drive by (Train) y This boy (James Morrison)
No desayuna hasta llegar a su trabajo. Un par de prendas de ropa y unos zapatos más tarde baja al garaje y mete la llave en el contacto del coche; la radio se queda encendida desde el día anterior, con lo que el motor y la música comparten decibelios nada más iniciar la marcha. No es un trayecto muy largo pero a él le gusta activarse mientras conduce, para empezar el día con ganas, escuchando algo un poco más intenso: Miss that pussy (Lloyd ft. Lil Wayne) y Hang it up (The Ting Tings) han sido las más destacadas de su elección matutina.
La “oficina” en la que desarrolla su labor mantiene un hilo musical continuo que consigue que sus oídos no puedan desconectar de su pasión: música variada, de todos los estilos e intérpretes. Afortunadamente para mí, su mente es selectiva y entre las obligaciones del trabajo, los compañeros y la concentración requerida, llegan solamente a mis dominios algunas melodías; esta mañana he sido testigo sonoro de varias, pero ahora recuerdo Black Gold (Esperanza Spalding), Absolutamente (Fangoria) y la versión acústica de Everlong (Foo Fighters) El ecléctico sonido de la jornada da paso a un descanso para el almuerzo, en el que me relajo con el runrún de fondo de alguna conversación banal, únicamente interrumpida por la melodía de su móvil, que como os podéis imaginar también tiene notas musicales: Starlight (Muse)
La tarde suele ser más aburrida pero se pasa rápido. El hilo musical sigue envolviendo cada paso y cada decisión, pero la atención hacia el mismo se atenúa por el cansancio y la modorra. De todos modos, siempre me llevo algún "susto" agradable que me sirve para espabilar y continuar alerta, tal y como ha ocurrido hoy con You shook me all night long (AC/DC) A eso de las siete las luces se apagan y toca volver a casa, no sin antes exprimir un poco más el cuerpo con una visita al gimnasio.
En el coche, de vuelta, la situación no varía un ápice. A esa hora apetece una u otra cosa, según el día haya ido mejor o peor. Saltando de emisora en emisora, hasta encontrar algo satisfactorio. Radioactive (Kings of Leon) y Blackstar (Carlos Jean ft. Ferrara) han sido las únicas que he escuchado enteras... Me he despistado un momento y ya estábamos sobre la cinta de correr, en un gimnasio en el que la música ambiental no interesa, por repetitiva y machacona; ahí es donde tira de iPod para aguantar el esfuerzo físico y aislarse del mundo, con el botón de “aleatorio canciones” activado dejando que el aparato seleccione lo que le apetezca: Tighten up (The Black Keys),  Cherry Lee (Dover), Lounge act (Nirvana) y Fortune faded (Red Hot Chili Peppers) consiguen que se olvide de la fatiga y dan ánimos para continuar hasta el final.
Llegamos a casa deseando terminar el día relajados, disfrutando de una buena cena.  La cocina es un buen lugar para escuchar, de fondo, algún tema mientras prepara algo para la que será la última comida del día. Consigo relajarme con regalos como Happy pills (Norah Jones) y The story of the impossible (Peter Von Poehl) hasta que se sienta en el sofá y la televisión nos acompaña con su banda sonora hasta la hora de acostarse. No, en contra de lo que podáis pensar, no suele haber música ahora, salvo alguna que otra cancioncilla que se cuela en la publicidad. Pero siempre queda para el final alguna melodía, que tararea distraído, mientras se cepilla los dientes antes de caer rendido en la cama; un fin de fiesta que hoy ha sido para Bocas prestadas (Marlango)
Y así pasa nuestro protagonista el día… y así me lo hace pasar a mí. Creo que no sería capaz de vivir sin disfrutar de la compañía permanente de la música, que está presente, lo queramos o no, a cada paso de nuestra fugaz existencia.
Espero que os haya gustado la selección musical de hoy. Mañana será otro día; similar a éste en hábitos, costumbres y horarios. Pero seguro que la música lo hará diferente…

7 de julio de 2012

PILLADO


Lo sabe. Sé que me ha visto entrando el otro día en el portal, con la cara marcada por la culpabilidad y el olor de la prisa rodeando mis torpes movimientos. Nada de lo que ocurre en este desvencijado edificio escapa a su mirada; un Gran Hermano con ojos de portera cotilla que escudriña de manera inquisitoria, desde su pequeño cuartucho bajo el rellano, a todo aquel que ose a cruzar la puerta metálica que separa, cual frontera de hierro, la calle de su territorio: esa zona oscura y estrecha, coronada por un deteriorado cartel en el que todavía se intuye la palabra “PORTERÍA”, desde la que Doña Asunción controla los tejemanejes del inmueble.  
Ningún vecino recuerda cuándo comenzó a ejercer su labor. Don Ramón, el abogado del 2º Izquierda, afirma categórico que es más vieja incluso que el propio edificio… Lo cierto es que está siempre ahí, día tras día, con la desconfianza como tarjeta de presentación y un gesto huraño que no invita precisamente a la charla. El portalón oxidado actúa como su alarma particular; chirría desesperado cada vez que alguien lo abre o lo cierra, delatando sin remedio el acceso de cualquier visitante. Entonces, como impulsada por un resorte, asoma su pequeña cabeza por encima del mostrador y supervisa el espacio mal iluminado que se extiende hasta la puerta del ascensor, tratando de identificar si el “invasor” pertenece a la comunidad o se trata de un extraño, sin registro previo en la base de datos de su cerebro.
Yo estoy “fichado” desde aquella tarde de Julio del pasado año, en la que mi balón alcanzó el cristal de su ventana, haciendo añicos la diversión con la que nuestra pandilla consumía las tardes de calor en plenas vacaciones estivales. Utilizábamos la pared del edificio como improvisada portería de fútbol, pintando con tiza blanca un larguero y unos postes imaginarios. En medio de un remolino de polvo, piernas y gritos, uno de nosotros conectó un balonazo que impactó de lleno en la única ventana de la otra portería, la de Doña Asunción. Ésta, al escuchar el estruendo de los cristales rotos tintineando nerviosos sobre las baldosas, salió a la calle como poseída por cien demonios con un único objetivo: estrujar entre sus huesudas manos al irresponsable deportista, responsable de aquel disparo a gol desviado con tanta puntería. La mala suerte quiso que en ese momento solamente yo, portero ocasional (paradojas de la vida…) y por consiguiente único inocente de la masacre, me encontrase al alcance de su mirada. Corrí cuanto pude calle abajo, pero ella sabía que tendría que volver tarde o temprano a mi casa.
Ya había anochecido cuando retorné al lugar del crimen. No tardé en averiguar que mis padres, a la sazón vecinos del 7º Derecha, ya habían sido informados por la damnificada, con todo lujo de detalles, de la última trastada de su hijo menor.
Desde ese día nada es igual entre nosotros. La mirada nos delata cada vez que nos cruzamos en el portal. Pero hoy he notado que lo sabe… Sé que sospecha la verdad. Lo que me tranquiliza es que nunca podrá demostrar que he sido yo el que se ha meado delante de su puerta.

29 de junio de 2012

MEDIOCRIDAD


mediocre.
(Del lat. mediocris).

1. adj. De calidad media.
2. adj. De poco mérito, tirando a malo.

Un día cualquiera entras en la Red, abres el correo electrónico y te encuentras con un artículo que te han enviado. Uno más, piensas, pero la curiosidad vence a la indiferencia y comienzas a leerlo. Entonces caes en la cuenta de que suscribes cada línea del mismo y te hubiera gustado ser el brillante autor de ese texto tan apropiado, crítico y sincero... por más que no queramos aceptar una realidad que no tiene ya lugar donde esconderse.
Ese autor tiene nombre: David Jiménez, periodista y escritor nacido en Barcelona, del que recomiendo su blog para reflexionar sobre temas actuales a la luz de una mirada poco convencional. El artículo en cuestión lleva por título "El triunfo de los mediocres" y es el que sigue: 
"Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo.

Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes o una huelga general.

Reconocer que el principal problema de España no es Grecia,  el euro o la señora Merkel. 
Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre.

Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente.
Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más  se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan. 
Porque son de los nuestros.
Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia.

Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura.

Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un presidente que hablara inglés o tuviera mínimos conocimientos sobre política internacional.

Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir incluso a las asociaciones de víctimas del terrorismo.

Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo trece veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado.

Mediocre es un país que no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir. 
Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro que sin embargo encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas. 
Es mediocre un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada -cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada.

Un país que ha  hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos  por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que se insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza.

Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: 


- marcharse
- o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad"


28 de junio de 2012

LOS MUPPETS Y QUEEN: TÚ ELIGES

Magnífica y peculiar versión la que hacen los Muppets del archiconocido tema de Queen "Bohemian Rhapsody" Es agradable recordar que descubrí esta canción, hace ya tiempo, gracias a un gran amigo que me enseñó a apreciar la buena música, contagiándome su entusiasmo e interés por algo tan importante y necesario en nuestras vidas como son las canciones, los artistas que las ponen en escena y los sentimientos que se pueden derivar de escuchar ese temazo que te toca el corazón y que siempre relacionarás con algo en tu vida.  
Gracias por facilitarme esos primeros pasos tan importantes y por haberme ayudado a descubrir grandes joyas y grandes grupos, enriqueciendo una cultura musical que trata de crecer día a día pero que, como todo, tuvo sus inicios en algún verano compartido entre cassettes, vinilos y mesas de mezclas...

 

30 de mayo de 2012

SOY ASÍ


Llegó a casa más tarde que de costumbre, cuando la noche asomaba su oscura presencia al doblar la esquina de la calle. La jornada en el trabajo había sido algo así como una lucha encarnizada en una batalla que dejó bastantes secuelas en su estado físico y psicológico. Era una mujer fuerte y bien posicionada en su empresa, pero un par de meses caóticos la habían convertido en esclava de su trabajo, relegando su vida personal a un segundo plano en el que no se sentía del todo cómoda.  
Entró en su apartamento y tiró el bolso en el suelo, se descalzó lanzando cada zapato a una esquina del salón y se dirigió al baño mientras se desnudaba, dejando la ropa desperdigada por el camino; improvisó una ducha rápida para volver a la normalidad y confirmar después que, en esa casa oscura y triste, nadie podría interrumpir sus momentos de ocio al final del día.
Preparó una cena frugal y continuó comiendo con cierta desgana al mismo tiempo que encendía su ordenador portátil. Había esperado todo el día para comprobar si ese correo que tanto deseaba aparecería en su buzón de entrada. Tuvo que beber un buen trago de zumo de naranja al ver su nombre, resaltado en negrita, en la bandeja de e-mails "no leídos" de su correo electrónico. El doble clic fue instantáneo. Se concentró en la pantalla y comenzó a leer:

“Hola!
Disculpa por no haber podido responder antes a tu correo. Ando a mil. Para ser sincero, tengo que reconocer que me he sentado un par de veces ante el teclado, pero no era capaz de escribir nada acerca de lo que me habías solicitado. Siempre es difícil hablar de uno mismo… Pero hoy me he decidido a hacerlo de una vez. Me has pedido que te hable de mis gustos, mis preferencias, mis manías… Nos conocemos solamente de manera virtual y los correos van y vienen en ambas direcciones. Espero que estas palabras sirvan para que sepas algo más sobre mí. Son pequeños detalles, banales incluso, pero resumen cierta parte de mi vida que pocas personas conocen.
Un saludo”

El correo adjuntaba un archivo cuyo nombre no dejaba lugar a dudas sobre su contenido: “Soy así.doc” Abrió el documento de texto y sintió que la curiosidad y la impaciencia perforaban su estómago con una sensación de dolor y nerviosismo:

“Soy ordenado; extremadamente ordenado incluso. No puedo comenzar el día sin un buen zumo de naranja natural. No soporto tener sucios los cristales de las gafas y, si estoy en casa, suelo embadurnarme en agua de colonia de bebé tras ducharme. Mato por el arroz en cualquier modalidad y por una Coca Cola (sin hielo y sin limón, por favor) pero no acabo de verle la gracia al café y a la cerveza. Necesito desconectarme del mundo con una pequeña siesta en el sofá (si se puede…) y cuando veo la tele me gusta que el volumen esté un poco más alto de lo normal. Duermo de lado pero adoro dormir boca abajo, sin pijama y con una botella de agua en mi mesilla de noche. Escucho música a todas horas y especialmente mientras cocino. No tolero el agua muy caliente en la piel ni los alimentos o bebidas muy calientes en la boca. Suelo estar descalzo cuando estoy en casa y siempre con la puerta cerrada a cal y canto. Prefiero la cena al almuerzo y el tren al avión. Disfruto con objetos de decoración multicolores y no sé vivir sin saber la hora que es a cada instante.
Aprecio un buen apretón de manos o un abrazo sincero y suelo mirar a los ojos cuando hablo. Me gusta el olor a canela y a limón, el pan y los yogures de todas las clases; hablo por los codos y nunca trato de regatear una sonrisa. Comienzo a leer el periódico por la última página, escribo con bolígrafos de punta fina y me sonrojo con facilidad ante situaciones comprometidas. Tengo cierta aprensión a los espacios cerrados y me asusta la idea de sufrir un accidente de tráfico. No soy hábil con las manualidades y detesto los juegos de cartas. Intento planificar mi día a día pero no siempre lo consigo y llevo unas cuantas semanas trastornado por tus correos y tu maravillosa manera de ver la vida…”

Releyó un par de veces el contenido del archivo y respiró profundamente. Era casi medianoche y la música que había elegido para relajarse enmascaraba el sonido de la lluvia y el viento tras las ventanas. Ahora ya tenía mucho más claro que quería conocer de cerca a aquel hombre al que hasta ahora no había visto. Y comenzó a escribir, respondiéndole, mientras imaginaba el lugar ideal para su primera cita cara a cara.     

13 de mayo de 2012

NO ES JUSTO


La puerta se ha vuelto a cerrar mientras se iba y mis ojos se quedaban agarrados a su sonrisa. De nuevo sola, abandonada por las prisas y la urgencia de otra vida que me gana día a día la partida. Huérfana de su presencia, que lo llena todo a cada segundo, hasta el punto de hacerse difícil respirar con él a mi lado. Ahogada en el silencio de estas cuatro paredes que ya dudan si la compañía será humana o mineral, pues cada día que transcurre dentro de la cárcel que tengo por casa torna más mi existencia en dura piedra. Malhumorada hora tras hora, vomitando excusas vanas para justificar el sabor del fracaso y revolviéndome ante lo miserable que se vuelve el tiempo que no comparte conmigo.
Lo único cierto es que se ha ido, arrastrando consigo en su salida toda la alegría que me transfunde simplemente con tocarme. Debe ser cosa de la anemización consecuente, pero ahora que lo noto lejos, hasta creo que ha mudado el color de las paredes. Da igual, una vez que su olor desaparece, cae en picado mi autoestima y con ella toda intención de practicar cualquier actividad que gaste más de una caloría. Tan sólo soy capaz de pensar… y hoy hasta eso me cansa. Es bastante probable que lo que me queda de día lo pase incrustada en el sofá, dejando transcurrir los minutos que faltan hasta volver a sumergirme en sus caricias. Incluso no descarto hablar sola, para prometerle a esa silla que me mira amenazante que mañana será distinto… y se quedará hasta más tarde. Es tanta su influencia y tan maravillosa su forma de ser que hasta los muebles lo echan de menos. Se nota que les falta su presencia.
Hoy he deseado más que nunca encontrarlo al doblar la esquina de mi cama, tan vacía como un estadio de fútbol un lunes por la mañana. La felicidad consiste únicamente en percatarse de que sigue ahí cuando los ojos ya no obedecen tus órdenes y te vas al mundo de los sueños, con la convicción de que su mano te podrá rescatar del monstruo más abominable. Sin embargo, lo único que he conseguido es una almohada fría y triste y un vacío que pide a gritos su cuerpo.
No importa; seguiré esperando su llegada, para que sus palabras reparen las heridas de un corazón que apenas responde si no es ante su voz. Esta vez las mentiras serán más amargas y su cuerpo guardará todavía el olor del engaño. Quizás algún día me atreva a decirle que lo sé; que no soy la única que oye sus jadeos y siente su boca. Quizás el día que deje de quererlo…   

12 de mayo de 2012

MIRROR MIRROR ON THE WALL...

Versión extendida del tráiler de la película "Blancanieves y la leyenda del cazador", que se estrenará en España el 1 de Junio. Kristen Stewart (no hará falta presentación para los aficionados a la saga "Crepúsculo")  es Blancanieves, ayudada en este caso por el cazador, papel interpretado por Chris "Thor" Hemsworth. Y una Reina Malvada a la que da vida Charlize Theron, tan bella y sensual como nunca...

  

10 de mayo de 2012

SIMIOCRACIA

De nuevo Aleix Saló nos trata de explicar, arrancándonos una sonrisa, cómo se gestó la crisis en nuestro país. Muy recomendable, tanto para los que ya hayan visto su vídeo anterior, "Españistán: de la burbuja inmobiliaria a la crisis" como para los que descubren por primera vez a este genial escritor y dibujante.
 

8 de mayo de 2012

TIEMPO


Había llegado puntual aquella tarde a su cita en la consulta de un afamado cirujano. Una secretaria lo había acompañado amablemente hasta la sala de espera, en donde el tiempo se ralentizó entre conversaciones susurradas, hilo musical y aquel olor “a hospital” que tan malos recuerdos acarreaba. Siempre había tenido la impresión de que la sala de espera de cualquier médico era fría, aburrida y desesperante; además, haciendo honor a su nombre, la “espera” y los minutos –a veces horas- pasaban lentos y la impaciencia se sumaba a la desazón que provocaba ese diagnóstico a punto de ser revelado o esa analítica que pondría nota a nuestro estado de salud. Trató de acomodarse en aquellas sillas vencidas por tantas horas de incertidumbre y decidió bucear entre el desordenado montón de revistas que se desparramaba sobre la mesa; tras elegir una al azar, comenzó a leer con la mente puesta en otro lugar.
El ambiente cargado y el calor pegajoso de aquella habitación aséptica hicieron que, por un instante, se le nublara la vista. Tras un par de inspiraciones profundas optó por cerrar los ojos y evadirse, retrotrayéndose a una época no tan lejana. Un tiempo en el que sintió que pertenecía a alguien; un tiempo en que cualquier lugar era mejor y cualquier palabra era la adecuada…
Recordó tardes fugaces, desgranando conversaciones con un amor del que no podía desprenderse. Noches en las que hubiera deseado parar los relojes para disponer de más tiempo, con el corazón abierto de par en par. Y un primer beso que, visto desde la distancia, planteaba la cuestión de si seguía siendo joven, o bien demasiado viejo como para dudar de sus sentimientos. Perdiendo el tiempo entre sus caricias, para descubrir finalmente qué significaba vivir.
Y duró poco tiempo. Sobró un domingo; un maldito domingo en el que no tuvo más lágrimas para llorar y la sonrisa dejó de ser gratuita. Ese día comprendió que la salud era algo muy endeble y el azar, caprichoso y selectivo, se la llevó para siempre con la excusa de una enfermedad súbita e inexplicable que le había tocado en la ruleta de la vida.
Una enfermera con gesto serio, uniformada completamente de blanco, apareció tras la puerta del despacho y por un momento todos los presentes en la sala desearon que pronunciara sus nombres. Era su turno y así se lo hizo saber con una mirada y un gesto que lo invitaba a entrar.
Un informe radiológico con terminología médica y una conversación con el doctor más tarde fueron suficientes para confirmar que su futuro no superaría los seis meses. Y recordó el azar, jugando a la lotería con su vida; comprobando de manera cruel que había apostado al mismo número que su amada compañera, tan solo separado por unos años de distancia. Y se imaginó más joven, sentado frente a una playa al atardecer, empezando de cero sin temor a lo que pudiera ocurrir. Esperando una oportunidad; esperando a que ella viniera y lo encontrara… para seguir perdiendo el tiempo.    

30 de abril de 2012

COCA COLA ATACA DE NUEVO

Un par de vídeos que muestran de nuevo la creatividad publicitaria de Coca Cola. En el primero, se puede ver cómo nos transformamos cuando estamos viendo un partido de fútbol. Seguro que los futboleros han sentido alguna vez una emoción parecida cuando se encuentran con las pulsaciones aceleradas y la adrenalina por las nubes en medio de un partido decisivo de su equipo. Es un vídeo promocional de la Eurocopa que este verano se celebrará en Ucrania y en Polonia, esperando reeditar el campeonato que nos dio aquel gol de Torres hace 4 años en Austria... El segundo es cortito pero intenso, con la originalidad marca de la casa para disfrutar esta bebida juntos y en familia. Espero que os gusten!
 

17 de abril de 2012

ESTRELLAS EN ACCIÓN

Un par de vídeos publicitarios de Nike que merecen ser vistos y poder disfrutar durante unos minutos. En el primero,que sirve para presentar las nuevas botas de fútbol Nike Football Mercurial Vapor VIII, Cristiano Ronaldo y Rafael Nadal se retan con sus mejores armas sobre una pista de tenis: Rafa con su raqueta y CR7 con sus piernas. El resultado es sorprendente.
El segundo tiene como protagonista al jugador NBA de los Heat de Miami Dwyane Wade. Su vuelo con las Air Jordan Fly Wade 2 está a la altura de los mejores anuncios publicitarios de la casa en relación a estas ya míticas zapatillas.

13 de abril de 2012

¡EN UN MINUTO!

Resulta muy interesante reflexionar un momento acerca de los datos que nos ofrece esta foto: ¿Qué ocurre en internet durante un minuto? Como se puede observar, se envían 204 millones de emails; aparecen 100.000 nuevos tuits y hay 6 millones de vistas en Facebook (100.000 por segundo!!) Se suben 30 horas de vídeo a Youtube y también 3000 fotos nuevas aparecen en Flickr. Durante un minuto hay más de 2 millones de búsquedas en Google... Pero el dato más impresionante es el que nos cuenta que hoy en día hay tantos dispositivos con conexión a internet como número de habitantes en el planeta; para 2015 este número duplicará a la población mundial. Y hace unos cuantos años (no demasiados) los teléfonos móviles parecían ladrillos y la palabra internet ni siquiera constaba en nuestro vocabulario...


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