Es raro hasta para eso: todavía
sigue despertándose por la mañana con el sonido de la radio... La música está
presente a todas horas en un día cualquiera de su convencional y nada
sorpresiva existencia. Os lo digo yo, el duendecillo que habita sin que él lo
sepa dentro de su oído: no me queda más remedio que escuchar conversaciones,
ruido ambiental y, por supuesto, toda la música que oye a lo largo del día. Permitidme
que os haga un resumen de la lista de canciones que han pasado por su cerebro
durante la jornada de hoy.
En primer lugar, lo dicho: se
levanta temprano porque la radio-despertador aumenta su volumen de manera
gradual. Hoy lo ha hecho mientras sonaba de fondo We are Young (Fun ft. Janelle Monáe) Con el cuerpo todavía desorientado y
los ojos entreabiertos, se dirige al baño y monta el móvil sobre los altavoces
portátiles, para escuchar algo mientras se afeita y se ducha. Yo seguía también
un poco adormilado, así que solamente me ha dado tiempo a identificar Drive by (Train) y This boy (James Morrison)
No desayuna hasta llegar a su
trabajo. Un par de prendas de ropa y unos zapatos más tarde baja al garaje y
mete la llave en el contacto del coche; la radio se queda encendida desde el
día anterior, con lo que el motor y la música comparten decibelios nada más
iniciar la marcha. No es un trayecto muy largo pero a él le gusta activarse
mientras conduce, para empezar el día con ganas, escuchando algo un poco más
intenso: Miss that pussy (Lloyd ft. Lil Wayne)
y Hang it up (The Ting Tings) han sido las más
destacadas de su elección matutina.
La “oficina” en la que desarrolla
su labor mantiene un hilo musical continuo que consigue que sus oídos no puedan
desconectar de su pasión: música variada, de todos los estilos e intérpretes.
Afortunadamente para mí, su mente es selectiva y entre las obligaciones del
trabajo, los compañeros y la concentración requerida, llegan solamente a mis dominios algunas
melodías; esta mañana he sido testigo sonoro de varias, pero ahora recuerdo Black Gold (Esperanza Spalding), Absolutamente (Fangoria) y la versión acústica de Everlong (Foo Fighters) El ecléctico sonido de la jornada da paso a un
descanso para el almuerzo, en el que me relajo con el runrún de fondo de alguna
conversación banal, únicamente interrumpida por la melodía de su móvil, que
como os podéis imaginar también tiene notas musicales: Starlight (Muse)
La tarde suele ser más aburrida
pero se pasa rápido. El hilo musical sigue envolviendo cada paso y cada decisión,
pero la atención hacia el mismo se atenúa por el cansancio y la modorra. De
todos modos, siempre me llevo algún "susto" agradable que me sirve para espabilar y
continuar alerta, tal y como ha ocurrido hoy con You shook me all night long (AC/DC) A eso de las siete las luces se apagan
y toca volver a casa, no sin antes exprimir un poco más el cuerpo con una
visita al gimnasio.
En el coche, de vuelta, la situación
no varía un ápice. A esa hora apetece una u otra cosa, según el día haya ido
mejor o peor. Saltando de emisora en emisora, hasta encontrar algo
satisfactorio. Radioactive (Kings of Leon) y Blackstar (Carlos Jean ft. Ferrara) han sido las únicas
que he escuchado enteras... Me he despistado un momento y ya estábamos sobre la
cinta de correr, en un gimnasio en el que la música ambiental no interesa, por
repetitiva y machacona; ahí es donde tira de iPod para aguantar el esfuerzo físico y
aislarse del mundo, con el botón de “aleatorio canciones” activado dejando que el aparato
seleccione lo que le apetezca: Tighten up (The Black Keys), Cherry Lee (Dover), Lounge act (Nirvana) y Fortune faded (Red Hot Chili Peppers) consiguen que se olvide de la fatiga y dan ánimos para continuar hasta el final.
Llegamos a casa deseando terminar
el día relajados, disfrutando de una buena cena. La cocina es un buen lugar
para escuchar, de fondo, algún tema mientras prepara algo para la que será la
última comida del día. Consigo relajarme con regalos como Happy pills (Norah Jones) y The story of the impossible (Peter Von Poehl) hasta que se sienta en el sofá y la televisión nos
acompaña con su banda sonora hasta la hora de acostarse. No, en contra de lo
que podáis pensar, no suele haber música ahora, salvo alguna que otra
cancioncilla que se cuela en la publicidad. Pero siempre queda para el final alguna
melodía, que tararea distraído, mientras se cepilla los dientes antes de caer
rendido en la cama; un fin de fiesta que hoy ha sido para Bocas prestadas (Marlango)
Y así pasa nuestro protagonista
el día… y así me lo hace pasar a mí. Creo que no sería capaz de vivir sin
disfrutar de la compañía permanente de la música, que está presente, lo
queramos o no, a cada paso de nuestra fugaz existencia.
Espero que os haya gustado la
selección musical de hoy. Mañana será otro día; similar a éste en hábitos,
costumbres y horarios. Pero seguro que la música lo hará diferente…
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