28 de febrero de 2012

CRIMEN PERFECTO


El cuerpo no respondía a esa hora de la mañana, pero su cerebro había dado ya la orden hacía al menos diez minutos. Se levantó dolorida, cojeando a causa del golpe en la rodilla derecha y se miró en el espejo con desgana. Llevaba mucho tiempo sumando arrugas precoces en su juvenil rostro, por lo que la imagen que contemplaba cada día en el baño se le hacía difícil de asumir y, al mismo tiempo, una nube de culpabilidad se instalaba sobre ella para no abandonarla durante el resto del día. Como consecuencia, la mirada recurría cada vez con más frecuencia a contemplar el suelo de manera sumisa y acobardada, regalando muy de vez en cuando una sonrisa que parecía escaparse sin permiso de su boca.
A sus vecinos y conocidos siempre les había parecido una persona de lo más normal. Discreta, educada y capaz de pasar desapercibida en aquella comunidad en la que, a base de convivir a diario, todo el mundo acababa relacionándose de un modo u otro. Nadie sospechaba que su imagen, tan convencional como falsa, era el resultado de una ardua tarea basada en borrar pistas, restañar heridas y encubrir trastornos físicos. Fueron 27 meses durante los cuales su vida pasó de un prometedor y apacible verano a un infernal y destructivo invierno. Una tormenta permanente, gélida y humillante, plagada de maltratos y vejaciones.
Su rutina se resumía en intentar transformar la pesadilla cotidiana de su vida conyugal. Aprendió a complacer sus múltiples caprichos, a mitigar sus violentas exigencias, a obedecer a rajatabla y a actuar mientras el miedo aportaba fortaleza a su carácter. Aprendió a fingir su sueño, cuando él llegaba a casa, ya de madrugada. Eso a pesar de que en más de una ocasión, si el alcohol le permitía la hazaña, la despertaba para satisfacer sus deseos, tan rápidos como repugnantes…
Se convirtió en una experta en maquillaje, tanto del cuerpo como del alma, camuflando hematomas y disimulando erosiones. Una gran actriz merecedora de los mejores galardones a la hora de sonreír, caminar y expresarse ante la sociedad que la contemplaba, cuando la realidad era que, tras la máscara, la pena y la frustración habían hecho mella en cada una de las células de su cuerpo. Fueron muchos días tratando de buscar una explicación a aquello que no la tenía y disimulando su desgracia, hasta el punto de irse alejando de unas relaciones sociales que amenazaban con descubrir su coartada. Una gran paradoja en la que ella, víctima maltratada, debía esconder su miseria y facilitar una vía de escape diaria a su verdugo. Y todo por un amor ciego e incondicional; un amor que ahora se consumía junto con ella, apagándose semana tras semana a un ritmo vertiginoso.
El resultado no pudo ser más previsible y desgraciado. Un fin de semana en el que el vodka y la cocaína exacerbaron la agresividad, él vomitó su inexplicable odio sobre ella, ensañándose con su cuerpo de tal manera que sus órganos vitales no fueron capaces de reaccionar. Cansada de luchar y exhausta tras la paliza, sus ojos se cerraron dejando escapar la última lágrima que, ya sin fuerzas, fue capaz de sintetizar.
Hubiera sido un crimen perfecto: sin pistas, sin evidencias, sin testigos, sin arma homicida… Pero el temor a una batalla como la que acabó con su existencia había provocado días atrás que ella instalara un par de cámaras que, situadas de forma estratégica en la casa, fueron las únicas espectadoras de los interminables minutos en los que el hombre que algún día supuso su amor verdadero se transformó en asesino de su cariño y su vida.

26 de febrero de 2012

LOS BEE GEES TE SALVAN LA VIDA


El nombre de la canción es Stayin´Alive, de los Bee Gees. Un estudio realizado en 2008 por el Dr. David Matlock (University of Illinois College of Medicine at Peoria) confirma que los participantes que fueron instruidos en hacer compresiones torácicas mientras escuchaban esta canción, se mantenían cerca del ritmo ideal de 100 compresiones por minuto. No sólo eso, sino que fueron capaces de reproducir la misma frecuencia después de varias semanas.
Formaban parte de dicho estudio diez médicos y cinco estudiantes de medicina. Como comentábamos, se les entrenó en la práctica de las compresiones torácicas mientras escuchaban la canción de la película “Fiebre del Sábado Noche” “Stayin’Alive”. Siguiendo el ritmo de esta música se consiguen alrededor de 103 compresiones por minuto, valor que se encuentra dentro del rango más que aceptable y recomendado por las últimas guías internacionales de reanimación cardiopulmonar.
Lo mejor de todo fue que cinco semanas más tarde, los sujetos fueron evaluados nuevamente sin escuchar la música. La frecuencia de las compresiones era alrededor de 113 por minuto y la calidad de la técnica se mantenía sin cambios durante las dos evaluaciones. Por otra parte, todos los participantes en el estudio se mostraron más confiados y seguros para aplicar correctamente las maniobras de reanimación cardio-pulmonar (RCP) después del entrenamiento con dicha canción.
En realidad éste es un estudio pequeño, pero con unos resultados lo suficientemente alentadores como para plantearse un nuevo proyecto con una población más extensa y diversa.
Lejos de quedarse en una simple anécdota, las principales organizaciones mundiales en RCP se lo han tomado muy en serio, llegando incluso a publicar algunos vídeos para educar a la población de cómo debe realizarse adecuadamente el Soporte Vital Básico (SVB) sólo con las manos. La British Heart Foundation nos enseña cómo hacerlo en este video protagonizado por el rudo actor (y anteriormente futbolista) Vinnie Jones. No tiene desperdicio...
Fuente: AnestesiaR

24 de febrero de 2012

FIN DE CURSO

Se acercaba el remate del curso y con él, la última semana plagada de exámenes finales de casi todas las asignaturas. Marta había trabajado duro y sus esperanzas de disfrutar de un par de meses de auténticas vacaciones pasaban por obtener buenas calificaciones en el año académico que ahora tocaba a su fin. Playa, amistades y un viaje soñado que ahora parecía más asequible y cercano que nunca. Una manera agradable de olvidarse del ecosistema salvaje de aquel colegio en el que había sobrevivido a duras penas en los últimos siete años.
Esa semana tan crucial había sido una mezcla desproporcionada de nervios, horas robadas al sueño, apuntes y poca comida, hasta el punto de que su capacidad de raciocinio y concentración se vinieron abajo tras la última prueba, momento en el que su cuerpo le solicitó a gritos liberar el stress acumulado. Ya estaba decidido: esa noche acudiría a la cena de fin de curso que organizaba su clase, no sin antes haber confirmado allí la presencia de sus mejores amigas. Un grupo cerrado con el que no era sencillo relacionarse para el resto de los alumnos…
Todo estaba dispuesto para celebrar una agradable velada que serviría de bienvenida no oficial al verano y, por ende, al periodo vacacional correspondiente. La cena, salpicada de confidencias, tanteos y cruces de miradas que delataron a no pocos corazones anhelantes de atención, fue un mero trámite alimenticio que sirvió de antesala y preparación para una noche que, de entrada, a todos les parecía corta. El cóctel de sonrisas y alcohol prendió la mecha de la desinhibición entre la manada de tal manera que, cuando se sirvió el postre, todo aquel que tuviera la intención de terminar acompañado su solitaria noche inicial había mostrado ya sus cartas.
Daniel supo desde el principio que disponía de una buena mano en la partida de esa noche. Y en su enfrentamiento con Marta no iba a ir de farol. Siempre se había sentido atraído por aquella preciosa joven de mirada sonriente y sensual timidez, pero nunca amasó suficiente valor como para cruzar con ella algo más que una simple y banal conversación acerca de la profesora de Matemáticas o los apuntes de Inglés. En esta ocasión no estaba dispuesto a ser derrotado por su conformismo ni a caer en excusas que justificaran su falta de iniciativa.
Marta había reparado hacía ya varios meses en la figura de Daniel, con su permanente sonrisa como tarjeta de presentación y su enérgica manera de conversar con los amigos, explicando sus opiniones en voz alta y gesticulando al mismo tiempo, convincente, como si las palabras no fueran suficientes por sí mismas para derrotar a sus interlocutores. Por un momento observó su silueta, bailando despreocupado a pocos metros de ella y tuvo la impresión de que esa noche no iba a necesitar demasiadas palabras para convencerla…   
Un fugaz estudio de la situación más adecuada por parte de ambos, el saludo de rigor y la repentina invitación a una copa comenzaron a fraguar lo que más tarde sucedió, al amparo de la privacidad que proporcionaba la mezcla de madrugada y calles vacías. No hicieron falta demasiadas casualidades ni fue preciso forzar ninguna situación para que terminaran juntos en el camino de vuelta tras unas horas intensas y llenas de dudas. Ya en el portal de su casa, Marta inició una frase que sonando a despedida, quería significar todo lo contrario. Con la luz avanzando hacia ellos, sus ojos hablaron de otra manera y casi a cámara lenta, un beso selló los labios de ambos en lo que supuso el mejor inicio del verano que habían vivido en su todavía escaso recorrido sentimental.
Se despertaron tarde, ya superada la hora del almuerzo. Cada uno en su habitación, aunque separados por pocas manzanas de distancia, sintieron todavía en sus labios el dulce pero extraño sabor de la noche anterior. Una sonrisa más tarde el teléfono sonaba en casa de Marta. Fuera, en la calle, el calor y la humedad se habían vuelto insoportables.

21 de febrero de 2012

LA VIDA ES FRÁGIL...

"Un click podría cambiar tu futuro. Abróchatelo"
No está de más acordarnos de vez en cuando de una de las grandes lacras de la sociedad actual: las muertes y las lesiones provocadas por los accidentes de tráfico. Es muy frecuente que el tema nos afecte de lleno, pues todos conocemos a alguna víctima, bien en nuestro entorno familiar o en un círculo un poco más alejado. Lo cierto es que muchas veces nos olvidamos y no tenemos en cuenta el hecho de que cualquier día, en cualquier momento, podemos convertirnos en protagonistas de un episodio que, a ciencia cierta, cambiará nuestra vida (o la de nuestra familia y amigos) para siempre.
Vale la pena ver estos dos vídeos. El primero es sencillo y con un mensaje directo: la vida es frágil... y la de los niños más todavía. El segundo fue realizado en Australia, donde la Transport Accident Commission (TAC) llevaba 20 años mostrando anuncios que concienciaran y sensibilizaran a la sociedad de la existencia de este gran problema, con imágenes duras e impactantes, pero necesarias. Es bueno pararse a pensar por un momento en las terribles consecuencias que se derivan de comportamientos como el exceso de velocidad, el alcohol, la falta de respeto a las normas de tráfico... Puede que mañana sea demasiado tarde.

 

14 de febrero de 2012

CARTA DE SAN VALENTÍN


Cuando me quedo a solas con mis recuerdos, caigo en la cuenta de que tú monopolizas mis pensamientos y mi tempo; te has convertido en la única razón que me motiva y me permite convertir los días en una verdadera alegría, dejando que el tiempo se escurra mientras veo pasar la vida a través de tus ojos. En estos momentos, completamente destrozado por tu ausencia, echándote de menos a cada segundo, solamente acierto a desear tenerte rodeada entre mis brazos, oyéndote decirme “te quiero” y pronunciando mi nombre de ese modo tan especial que sólo tú utilizas...
En esa especie de oscuridad en la que me sumerjo cuando no respiras a mi lado, se dibuja tu silueta en la pared y sin esforzarme demasiado, tu olor inunda mi habitación deseando aún más verte hoy y no tener que esperar a que llegue mañana... Por eso necesito seguir pensando en ti; te tengo junto a mi cuerpo con sólo cerrar los ojos. Te veo, e incluso te podría tocar con mis labios, sintiendo que estás tan cerca que sería capaz de contestarte si de tu boca se escapase cualquier palabra.
La verdad es que no sé por qué se me ha ocurrido escribir esto, cuando he estado todo el día contigo... y parte de la noche. Seguro que la explicación es muy fácil: te echo tanto de menos que nada más irte quisiera que el día se acabase en ese mismo momento, para encerrarme en donde nadie pudiera verme. Y no salir hasta volver a contemplar de nuevo tu sonrisa y poder acariciar tu boca. A lo mejor es una sensación demasiado fuerte para definirla con palabras, pero bastaría con que estuvieras ahora aquí para explicártela con el beso más dulce que nunca hayas recibido. Lo cierto es que hoy ya no podrás volverme loco con tu mirada. Creo que no puedo esperar...
Todos estos días, todas estas horas compartidas contigo, no han hecho sino convertirme en un esclavo de tus besos y tus caricias. Lo único ingenioso que se me ha ocurrido en este tiempo ha sido cómo pasar un minuto más a tu lado. Quisiera tenerte siempre conmigo, compartiendo palabras, risas, miradas... porque las horas pasan cada vez más rápidas en tu presencia y más lentas en mi soledad. Cada vez soporto peor el hecho de separarme de tu lado; me he vuelto un egoísta, enganchado a ti más que a cualquier droga.
Te quiero; lo diría mil veces seguidas si fuese necesario. Vivo absolutamente enamorado de tu mirada y me siento bajo el control de cada uno de tus gestos. Tu vida domina a la mía, marcando el ritmo de mi corazón hasta el punto de que ya no sé cómo actuar si no estás aquí, siempre a mi lado, con esa sonrisa que podría hacerme renunciar a todo con tal de volver a sentir su calidez una vez más.
Por favor, mi amor, no te vayas nunca. No quiero perderte. No puedo quedarme sin el regalo de tu voz susurrando mi nombre; me niego a permanecer en un lugar en donde no se pueda escuchar tu risa ni oler tu pelo; seguro que no aguantaría ni el primer asalto. Porque todo esto tan sólo tiene un motivo para ser así: TÚ. Con una simple mirada puedes conseguir que me convenza de que estarás a mi lado cuando más lo necesite, ya que aunque te suene familiar “... te necesito para vivir”.


10 de febrero de 2012

CON LA LUZ APAGADA

LUNES, 6:45 AM. El despertador asusta a mi inconsciencia en el mejor momento del sueño. No puede ser!! La noche se me ha escurrido entre el cansancio y la tormenta que, para mayor desgracia, sigue amenazando a la ciudad y a los cristales de mi terraza. El  día promete… Basta un minuto más para comprobar que ayer me olvidé de comprar la bombona de butano. ¿Ducha en agua congelada? Mi día mejora por momentos…
7:45 AM. Saliendo del garaje, con los ojos aún entreabiertos, sin saber si es de día o de noche y el resto del cuerpo confirmando que continúo en ese sueño en el que tú me abrazabas. Efecto secundario del clima: el tráfico se prolonga hasta el infinito y siempre tienes la impresión de que eres el último en una fila interminable. Hoy también aparco a varias millas de distancia… Qué raro!
8:30 AM. El frío escarcha mis reacciones y me congela hasta los pendientes. No funciona la calefacción del coche. Mataría al que pasa por mi lado con mirada desafiante y amenaza con rozar mi espejo retrovisor. No está el horno para bollos…
9:00 AM. Tras un desayuno tan poco apetecible que mejor habría sido que se hubiera quedado en “ayuno” (sin el “des”) el plan es desarrollar una estrategia para hablar contigo esta mañana. Con el día que llevo y no son ni las diez. Algo se tuerce seguro.
10:30 AM. Ya te echo de menos.
10:35 AM. Me aíslo de todo lo insustancial y externo para comunicarnos, aunque sea por teléfono. Parece que la mañana nos ha dado un respiro. Suenas a limpio, a despejado, a alegría. Ahora es cuando noto que comienzo a despertar.
12:30 PM. Descanso para intoxicarme un poco más con ese cigarro laboral que tan bien sienta, aunque tenga que pagar el peaje de fumarlo a la intemperie... El corazón hace tiempo que lo tengo envenenado por todas esas palabras de cariño y todos los días pasados a tu lado.
4:45 PM. Vuelta a casa. Gran decepción. Salvo esa llamada hoy los dioses no han tenido a bien cruzar nuestros caminos. Cabreo galáctico. No me apetece ni comer.
5:30 PM. Lo dicho. Picoteo para engañar al estómago. Tampoco me viene mal. Quiero verte y acariciar unos labios que me conquistaron desde que se apoyaron en los míos. Siempre te he dicho que tuve “buenas sensaciones” y siempre confié en tu potencial… No me has defraudado.
7:30 PM. Después de una intermitente siesta, compras de rutina para intentar arreglar lo que ya no se puede. Ni siquiera eso me quita tu imagen de la cabeza. Al revés; te he comprado algo que seguro te gustará.
9:15 PM. Cena con algo más de hambre. Hambre de ti y de tu compañía cocinando conmigo. Me consuela pensar que tú también me echarás de menos hasta que volvamos a vernos.
10:30 PM. Bostezo de aburrimiento. El programa de la tele me recuerda que mañana te tengo que contar algo que se me ha olvidado decirte hoy. Qué raro!
11:20 PM. Apago la luz. La cama está helada. No veo nada en la oscuridad y me imagino tu sonrisa. Al final el día siempre es fantástico porque, cuando apago la luz, estás ahí brillando para mí. No quiero que cambies nunca.   

8 de febrero de 2012

AUDI CHAFA LA FIESTA

Tras la Superbowl, volvemos a deleitarnos con las ingeniosas ideas publicitarias que se han estrenado en el intermedio del partido más visto del año en Estados Unidos. En este caso, Audi nos ha preparado un comercial apoyándose en uno de los temas de moda desde hace algún tiempo: los vampiros. Me ha gustado porque me parece una manera muy divertida de mostrarnos las virtudes de una de las características de sus vehículos (esas luces LED frontales tan llamativas) En este caso, nos muestran un Audi S7, una bestia preciosa, aniquilando a cada chupasangre que se ponga delante. Vale la pena y dura solamente 1 minuto...
Música: "The Killing Moon" de Echo and the Bunnymen 


6 de febrero de 2012

THE AVENGERS

Continuando las aventuras épicas en la gran pantalla que empezaron con “Iron Man”, “El increíble Hulk”, “Iron Man 2” , “Thor” y “Capitán America: El primer Vengador”, “Los Vengadores” significa la reunión más espectacular de superhéroes de Marvel. Un enemigo inesperado amenaza con poner en peligro la seguridad mundial, así que Nick Furia, director de la agencia internacional para el mantenimiento de la paz conocida con el nombre de SHIELD, necesita encontrar urgentemente un equipo que salve al mundo del mayor de los desastres. Basada en el famoso cómic que se publicó por primera vez en 1963, “Los Vengadores” reúne a los superhéroes más emblemáticos de Marvel (Iron Man, Thor, Capitán América, Hulk, Viuda Negra, Ojo de Halcón) y será la primera vez que aparezcan todos juntos en la gran pantalla. “Los Vengadores” también se exhibirá en 3D. Aquí tenéis el tráiler oficial de este film que se estrenará en España el 27 de Abril
Ficha técnica: Título original: The Avengers. Dirección: Joss Whedon. País: USA. Año: 2012. Género: Acción, ciencia-ficción. Interpretación: Robert Downey Jr. (Iron Man), Chris Hemsworth (Thor), Scarlett Johansson (Viuda Negra), Chris Evans (Capitán América), Jeremy Renner (Ojo de Halcón), Cobie Smulders (Maria Hill), Samuel L. Jackson (Nick Furia), Mark Ruffalo (Bruce Banner / Hulk), Stellan Skarsgård (Eric Selvig), Tom Hiddleston (Loki), Clark Gregg (Phil Coulson), Amanda Righetti. Guion: Zak Penn y Joss Whedon. Producción: Kevin Feige. Fotografía: Seamus McGarvey. Montaje: Paul Rubell y Jeffrey Ford. Diseño de producción: James Chinlund. Vestuario: Alexandra Byrne. Distribuidora: Paramount Pictures Spain.

 

25 de enero de 2012

LA GRAN RIADA


























Sucedió un jueves en medio de la primavera. Pocas veces había visto llover de forma tan enfurecida como en esa tarde. Ni siquiera cuando vivía en el País del Agua, donde el verde del paisaje te rodea y respiras en la vida la humedad del ambiente. Durante unas tres horas, el cielo se decidió a descargar su exceso de equipaje, sumiendo a una ciudad aparentemente segura en una situación de extrema emergencia que pocos olvidarán. Seguro que más de uno se habría asustado con los ensordecedores truenos que salpicaron de intranquilidad el inicio de esa tarde… porque en principio tan sólo llovía y todo hacía presagiar que tal como había venido, esa lluvia acabaría yéndose. Pero lo peor aún estaba por llegar.
El inicio de los acontecimientos me sorprendió en el trabajo, ultimando las tareas del día pues quedaba poco para cerrar, aunque todos nos vimos obligados a suspender nuestras obligaciones cuando el apagón definitivo dejó sin luz a la práctica totalidad de la ciudad. Resignado a pasar el rato de la mejor manera posible, me asomé a la ventana a medida que mi preocupación crecía, dado el espectáculo que contemplé en ese momento: la carretera se había convertido en un inmenso río, por el que discurría veloz una gran cantidad de agua cuesta abajo, mezclada con piedras, barro y cualquier otro objeto (incluidos automóviles) que pudiera engullir a su paso.
Poco después, como quiera que sin electricidad nuestro mundo se reduce a lo más primitivo, decidí que lo mejor era relajarme y seguir soñando despierto, pensado en qué estaríais haciendo durante esos momentos de catástrofe natural en los que te sientes más insignificante e indefenso ante el poder de la Madre Naturaleza. Y ocurrió lo inesperado: caí en la cuenta de que mi teléfono móvil no tenía cobertura en absoluto y era imposible llamar, no ya desde el propio móvil, sino tampoco desde las líneas fijas del edificio. Completamente convencido de que algo más que serio se estaba empezando a armar, busqué en algún cajón del despacho una radio con pilas, para confirmar tras un par de minutos de escucha que la cuidad se encontraba sumida en el caos, con víctimas mortales de por medio, tras lo que parecía ser una gran riada.
Las horas posteriores fueron tranquilas y a la vez colmadas de una extraña sensación de desasosiego, pensando en todos los problemas humanos y todas las consecuencias económicas que tantos litros de agua iban a acarrear. Pero por encima de todos mis pensamientos, siempre salió a flote la preocupación de saber si vosotros estaríais bien y a salvo de todo eso. No tenía teléfono (algo fundamental) ni agua (qué paradoja!) ni luz, pero necesitaba saber si las cosas por allí, por nuestra casa, estaban tan mal como por mi zona, en donde se palpaba la desolación y el desastre. Recordaré toda mi vida el hecho de haber estado involucrado (aunque fuera “de refilón” y protegido en la planta 7 de mi edificio) en una riada de tal magnitud, pero también recordaré ese sentimiento tan incómodo de no tener ninguna posibilidad de saber nada acerca de las personas que más quieres y más te importan, estando tan cerca de suceder algo inesperado sin ni siquiera poder decirles “adiós; os quiero mucho”

23 de enero de 2012

ÍNSULA

Se trata de un vídeo que muestra un recorrido espectacular por la isla de Tenerife. Se rodó durante un año y medio, empleando la técnica de timelapse, explorando los paisajes de la isla, sus montañas, playas, ciudades... Si duda un lujo, tanto para los que conocen el lugar como para quien no ha tenido la suerte de disfrutar de esta isla llena de luz y de contrastes. Dura casi 9 minutos, pero la belleza de las imágenes hace que valga la pena sentarse y disfrutar de las mismas. Seguro que no os va a defraudar... (gracias de nuevo,  M. A.)

Un film de Tomás Köster
Música de Davide Pasquali
Producción: Artiko. Estudio creativo

 
Ínsula from Artiko estudio creativo on Vimeo.

21 de enero de 2012

UNA ESCALERA

Serían las 4 de la madrugada (las 5 por la hora "nueva"...) cuando me desperté bañado en sudor y con un extraño zumbido que martilleaba mi cabeza sin descanso. En medio de la espesa oscuridad traté de alcanzar con mi mano el interruptor de la luz de la habitación. No fue hasta que la encendí cuando caí en la cuenta de que me encontraba solo en aquella cama. En medio de esa especie de amnesia y embotamiento que te lastra el cerebro recién recuperado del sueño más profundo, intenté reordenar las últimas horas transcurridas para que la cordura comenzara a disipar la niebla de la confusión que caía sobre mis ojos en ese momento.

Lo primero que atravesó mi mente fue un olor. Era agradable y al mismo tiempo me resultaba familiar. Sentado en la cama, no sin cierto temor a lo desconocido de la noche, dirigí mis pasos hacia el baño para refrescar mis ideas bajo un chorro de agua fría que tuvo el efecto de un aguijón en el lóbulo frontal. Sin embargo, el olor seguía presente. Tras una mirada desenfocada al espejo del lavabo, con la cara todavía humedecida, me costó reconocer la ropa que llevaba puesta en ese momento. Rara vez solía acostarme con pijama o algo parecido, pues el calor constante de esa casa era suficiente para mantener las constantes vitales sin la necesidad de prendas de protección nocturna, pero esta vez era distinto... Sintiendo un escalofrío que me recorrió de arriba a abajo la espina dorsal, fui consciente de que aquel recinto era totalmente desconocido. Me encontraba en una habitación que no era la mía, con una cama que nunca había aguantado el peso de mi cuerpo y con una camiseta y un pantalón que bien podrían haber sido de otra persona... aunque ahora cubrieran mi anatomía con una comodidad, como mínimo, desasosegante. Al menos, la camiseta desprendía una fragancia suave pero dulzona que, de manera apabullante, acabó por resucitar mi estuporosa conciencia ¡Eso era lo único que me mantenía conectado a mi mundo, a la realidad desnuda de mi cuarto caluroso y seco! El recuerdo de un registro oloroso grabado a fuego en mi pituitaria.
¿Cómo no había sido capaz de caer en la cuenta de que ese aroma era tu firma personal? Maldiciendo el imperdonable olvido, emprendí a ciegas el descenso por la escalera de caracol que conducía al piso inferior. No me encontraba en un lugar familiar, sin duda, pero de algún modo que no sabría explicar adiviné el camino que me separaba de ti entre la mínima luz que irradiaba del destello de una chimenea encendida, invadiéndolo todo de sombras fantasmagóricas. Allí estabas tú, cerca del fuego y las brasas chisporroteantes, con el cuerpo envuelto en una manta y esa expresión de fragilidad tan sensual que sí conocía; el reflejo anaranjado de las llamas maquillaba tus facciones, convirtiendo el conjunto de la cara en una imagen más bella, si cabe, de la que mostraba a la luz del día. Mi presencia jadeante te hizo girar la cabeza, regalándome una sonrisa que me supo a frescor en medio de una noche tan confusa.
    —Te he estado esperando, pero dormías tan plácidamente que no te quise despertar -me dijiste, mientras te abrazabas a mi torso soltando tu manta protectora-
   —Acabo de despertar completamente cuando te he visto sonreír de esa manera... 
Ahora comprendía por qué mi ropa olía así. Compartiendo entrelazados el lecho de esa fría habitación, el perfume de tu cuerpo se había adherido a mi ropa de una manera indeleble. Siempre me había gustado esa mezcla de esencias florales, pero en ese instante comprendí que permanecía instalada en mi memoria desde el primer día en que te acercaste y pude oler tu cuello. No llegaba a entender cómo había sido capaz de olvidar, ni siquiera por un momento, la sensación de felicidad que colapsaba mis sentidos al tenerte cerca. Me convencí de que sería culpa del sueño y la noche tan extraña que se desplomaba ante nosotros, pero ahora podía sentir tus caricias a mi lado, compitiendo en calidez con el fuego que mantenía habitable aquel frío salón. Me acomodé contigo en el sofá, cerré los ojos y me dejé llevar por el susurro de tus palabras en mi oído.
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No había sonado el despertador y la oscuridad llenaba todavía cada esquina de la casa. Serían cosas del cambio de hora. Me despertaste con un beso infantil en la mejilla, recordándome que llegaría tarde a mi cita de esa mañana. Cuando conseguí despegar mis ojos y adivinar tu silueta, todo volvía a ser identificable y familiar: la cama, el calor pegajoso de la habitación, los muebles... y mi cuerpo desnudo. Respiré hondo al mismo tiempo que el agua de la ducha desentumecía mi musculatura y mis dudas ¿Un sueño? ¿Un recuerdo del pasado? Sin tiempo para reflexionar sobre lo ocurrido, apareciste como por arte de magia en el baño con un vaso de zumo de naranja en una mano y una tostada con mermelada en la otra. Llevabas un vestido precioso de Hervè Leger que parecía estar hecho a la medida de tu silueta, realzada por esos zapatos de interminable tacón de color amarillo que tanto me gustaban. Al mismo tiempo que te volviste a mirar al espejo por enésima vez,  te dirigiste a mí y dejaste escapar una sonrisa entre tus labios...
   —Recuerda que esta tarde iremos a ver esa casa tan bonita que nos recomendó tu amigo; adoro la idea de vivir en un sitio con chimenea y escalera de caracol...
Las palabras retumbaron en mi interior con el eco de cientos de tambores. Tan sólo pude alcanzar tu cintura y abrazarte como nunca lo había hecho. Volví a bucear entre tus cabellos y, llenando mis pulmones con las partículas de tu perfume, comprendí que iba a vivir el día más maravilloso de mi existencia a tu lado.

19 de enero de 2012

EL FARO

Precioso y conmovedor vídeo sobre la relación entre padres e hijos y el ciclo de la vida. Me ha hecho reflexionar y, al mismo tiempo, recapacitar acerca de la manera en la que vemos a nuestros padres y cómo cambia esta percepción cuando tú te conviertes también en "padre". Se invierten tus prioridades y uno es más consciente de determinados aspectos de la vida a los que antes no se les otorgaba importancia...
Espero entregar a mis hijos esos valores que, de modo inconsciente, vas adquiriendo en el viaje diario que junto a tus padres inicias al llegar al mundo. La tolerancia, el respeto, la libertad, el orden, la responsabilidad de tus actos... Pequeños tesoros que nos entregan desde la infancia y que debemos guardar para obsequiar también, en un futuro, a nuestros hijos.
Merece la pena verlo hasta el final y concluir que la historia que nos muestra es, en esencia, la vida misma.   

17 de enero de 2012

WORD AS IMAGE

Bajo estas líneas puedes ver el vídeo de promoción del libro “Word as Image” que acaba de salir a la venta. El libro es obra del coreano Ji Lee(@pleaseenjoy en Twitter), y plantea un reto: “crear una imagen de una palabra, usando las letras de la propia palabra” y una regla “usar sólo los elementos gráficos de las letras sin la adición de elementos externos“. Basado en las “Imágenes-palabra” de Ji Lee, Bran Dougherty Johnson (en Twitter@bran_dj) ha realizado esta animación que sirve de pieza promocional del vídeo e incluso abre una nueva dimensión a esta obra.
El libro se puede adquirir on-line a través de esta página (vía EE.UU.)


(Fuente: Pixel y Dixel)

15 de enero de 2012

HUIR



He vuelto a oírlo. Lo oigo a diario y no puedo disimular ni soy capaz de ignorarlo. Mi cabeza insiste en recordarme a todas horas que tengo que huir. Escapar de esta humillación, marcharme al extranjero del mundo, a los confines del universo, a una distancia desde la que este planeta no sea suficientemente grande. Huir de la falsedad que me rodea, para poder borrar la sonrisa de payaso que he pintado con tinta indeleble en mi cara. Las frases resuenan cada vez con mayor intensidad y estoy empezando a planear la fuga de mi propia existencia.
Es un pensamiento que habita en el interior de este cerebro que me ha tocado en la tómbola de la vida, pero… qué difícil resulta hacerle caso a tu conciencia y llevarlo a cabo. Quisiera tener valor suficiente para encontrar el letrero de “salida”; correr sin mirar atrás hasta que los pies ensangrentados manchen de rojo la carretera. Llegar a ninguna parte y encontrarme conmigo mismo, para comenzar de nuevo, definiendo mi mundo de otra manera: aquella en la que no tenga que doblegarme ante el dominio de la mentira y en la que la hipocresía no sea moneda de cambio habitual. Podría conseguirlo, pero algo me dice que ya es demasiado tarde… El miedo se ha acomodado en mi sala de estar y ya ni los sueños son capaces de asustarlo.
Tendré que seguir esperando una oportunidad para abandonarlo todo. Abandonar mi cobardía, decapitar a mis engaños y defenestrar esta vida de cartón piedra en la que ya ni siquiera los personajes principales se creen su papel. Mi maleta tendrá cabida solamente para una sonrisa, dos verdades y un puñado de decisiones correctas. Me llevaré también la receta para ser coherente con mis actos y alguna chispa de confianza. Y pienso dejar en un rincón la sombra de ese pasado que tanto llama a la puerta, porque en el lugar al que quiero llegar no necesito recuerdos de los que cuelguen las cadenas de grandes errores.
Ese momento llegará tarde o temprano. Me iré sin despedidas y sin previo aviso. Huyendo de esta maraña de comentarios y de miradas despectivas. Huyendo de ti, que has conseguido que no pueda respirar ni un minuto el aire de la verdad que un día inundaba mi tiempo. Huyendo incluso de mí mismo: un ser extraño al que, a base de disfrazarse, ya no conozco.
Solo me queda trazar la ruta que me lleve a encontrar algo de felicidad y bienestar. Tengo todo a mi favor: mi corazón conoce el camino…
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