31 de diciembre de 2012

CUENTA ATRÁS PARA EL 2013



El año se termina y los minutos finales del día 31 de Diciembre siempre se consumen rodeados de amigos y familiares, pendientes de las uvas, del reloj… y de los mensajes de móvil que nos bombardean en esos momentos, deseando en general que tengamos una buena despedida y una mejor entrada de año. Hay otros lugares en los que, en lugar de comer uvas a ritmo de las doce campanadas, simplemente establecen una cuenta atrás de diez segundos para dar la bienvenida al nuevo año. Como no me gustan las uvas, esta vez, para variar, quisiera aportar mi contaje particular; o al menos uno que represente a muchas historias personales y a mucha gente que, seguro, ha vivido de un modo especial este año que ahora finaliza. Estos diez pequeños "fragmentos de intimidades ajenas", que podrían ser diez mensajes que aparecerán en la pantalla de algún teléfono móvil en esos momentos en los que 2012 esté llegando a su fin:

DIEZ: La nota que le doy a tu paciencia y a tu cariño. Sé que a veces es complicado estar a mi lado, por mis olvidos, mis ausencias y mi egoísmo, pero siempre encuentras el camino adecuado para regalarme una sonrisa. No podría seguir adelante sin tu apoyo, ya lo sabes…

NUEVE: Días. El tiempo que ha pasado desde que te fuiste para acudir a ese curso tan importante como necesario. La casa ya no es la misma sin tu calor; todo se ha vuelto de repente más oscuro y la cama es un espacio vacío en el que mis manos buscan desesperadas tu espalda. Te necesito a mi lado, en los días aburridos y las noches desveladas. Vuelve pronto…

OCHO: Las cosas que existen en nuestra vida que, siendo gratis, son de absoluta necesidad y despiertan en nosotros los sentimientos más intensos y las satisfacciones más preciadas que uno puede llegar a experimentar:  abrazar, sonreír, los amigos, besar, la familia, dormir, amar y los buenos recuerdos.

SIETE: Un número mágico. Mi fecha de nacimiento, el día que nos conocimos, el mes en que nació nuestro hijo, los años que llevo disfrutando la vida a tu lado… También las veces que me han tenido que operar para vencer por fin a este monstruo del cáncer que conquistaba mis órganos, aniquilando a su paso cada célula y devastando mi salud. Y siempre luchando contigo a mi lado, mi mejor arma contra la decepción y el desánimo, mi apoyo y mi descanso, mi amor…
   
SEIS: Personas a las que tengo que agradecer que este año haya sido, sin duda, el mejor desde hace mucho tiempo. Sois un equipo insustituible y sin vosotros no habría podido conseguir los objetivos propuestos; esa meta que a principios de año parecía inalcanzable para mí. Por eso quiero daros las gracias de todo corazón: por ayudarme a abandonar mi silla de ruedas y comenzar a caminar con la ayuda de estas dos prótesis, en esas interminables y agotadoras sesiones de fisioterapia que con tanta paciencia habéis llevado a cabo. Estoy convencido de que mi vida será mejor a partir de este nuevo año que ahora comienza…
     
CINCO: Minutos para hablar contigo tras estos meses sin respirar a tu lado. Lo suficiente para descubrir lo que ya sospechaba: que eres el hombre de mi vida y la persona con la que deseo pasar el resto de cenas de Nochevieja de aquí al fin de nuestros días. Pensando en lo que te quiero, me he dado cuenta de que te quiero más de lo que pienso…
    
CUATRO: Palabras que nunca te dije cuando tuve oportunidad; ahora me arrepiento de no haber sabido expresar mis sentimientos. Quizá por miedo, tal vez por orgullo o a lo mejor porque mi vulnerabilidad hubiera salido a flote. Lo cierto es que, a pesar de haberlo considerado en más de una ocasión, mis labios siempre estuvieron sellados sin arriesgarse a decir algo que ahora, con el paso de los meses, adquiere más significado que nunca: “te echo de menos”…

TRES: Copas de champán que he tenido que tomar antes de atreverme a decir que me gustas, que pienso en ti a cada momento del día, que nunca me he animado a hablar contigo cuando desayunas todos los días en el bar en el que trabajo. La vida nos regala a veces grandes casualidades y hoy, en esta fiesta de Fin de Año, voy a pedir un deseo: despertarme con un beso y un abrazo a tu lado en el día de Año Nuevo: la mejor manera de empezar a quererte…

DOS: Nosotros. Tú y yo. No hace falta nada más para pasar la mejor noche de fin de año de mi vida, ahora que por fin estás a mi lado. El año pasado ni siquiera esperé a que dieran las doce; una excusa muy socorrida sirvió para ausentarme de esa fiesta en la que todo y todos me recordaban a ti. Hoy será diferente: no celebraremos la llegada del nuevo año; vamos a festejar que has vuelto. Suficiente motivo como para vivir esta noche de felicidad…
    

UNO: Y muchos: un beso arrancado a tus labios, un “te quiero” que perfora mi alma, un día de playa iluminado por tu mirada, una noche compartida entre jadeos y caricias, un mensaje de una frase que resume todo en pocas palabras, una canción dedicada para no olvidar esa tarde en el parque, un regalo especial en un momento inesperado, un corazón entregado que se acelera ante tu abrazo, un deseo de seguir amándote en el año que ahora comienza…


27 de diciembre de 2012

RESUMEN DEL AÑO 2012 EN GOOGLE


Esto es lo que podemos averiguar viendo la publicación de Google Zeitgeist de 2012: 1,2 billones de búsquedas en 146 idiomas. Muy marcado por la muerte de Whitney Houston y el gran fenómeno mediático que ha supuesto el "Gangnam Style" de PSY.
A nivel mundial las búsquedas de mayor crecimiento han sido:
  1. Whitney Houston
  2. Gangnam Style
  3. Hurricane Sandy
  4. iPad 3
  5. Diablo 3
  6. Kate Middleton
  7. Olympics 2012
  8. Amanda Todd
  9. Michael Clarke Duncan
  10. BBB12
Mientras que en España:
  1. Bankia
  2. Mi Tele
  3. Prima de Riesgo
  4. Gran Hermano 12+1
  5. Lo Imposible
  6. Apalabrados
  7. Reforma laboral 2012
  8. Felix Baumgartner
  9. Gangnam Style
  10. Sepe
Este es el vídeo que nos muestra en imágenes lo más relevante del año que ahora termina:

24 de diciembre de 2012

BLANCA NAVIDAD



Con cuidado para que no se les caigan los alfileres, Blanca recoge los carteles que ha colgado en el tablón de anuncios de la biblioteca. Han pasado ya un par de semanas y nadie ha respondido a la oferta que ha escrito junto a su número de teléfono, con grandes letras de color verde que resaltan clamorosas, anunciando un mensaje para el que nadie tiene réplica: “BUSCO SONRISA PARA APAGAR MI TRISTEZA Y COMPARTIR UNA ALEGRE CENA DE NOCHEBUENA”. Mientras guarda los papeles en la mochila, piensa cómo será una Navidad en compañía, sin lágrimas y con regalos, sin soledad y con montones de besos… Fuera, en la calle, nieva.

14 de diciembre de 2012

DUMB WAYS TO DIE




Campaña de METRO TRAINS Melbourne (Australia) para concienciar a la gente de la peligrosidad existente en las estaciones de tren y de metro, en donde cualquier despiste o acción inapropiada puede originar un accidente muy grave.
El vídeo, titulado "Dumb ways to die" ("Maneras estúpidas de morir") y la canción se han convertido en todo un fenómeno en la red, e incluso han salido ya multitud de imitaciones aprovechando la idea original. Basta con poner en Youtube "dumb ways to die" y aparecen desde la versión con personas reales, hasta una parodia con videojuegos, pasando por otro similar titulado "Cool things to find" e incluso uno que va más allá, recomendando otras "Dumber ways to die"
La musiquilla engancha y el vídeo es muy original y divertido. Espero que os guste...

12 de diciembre de 2012

OLVIDO


Demasiado tarde; creo que no podré aguantar mucho más así… Demasiadas noches sintiéndote muy lejos en esa cama que se ha partido por la mitad, dejando entrever el precipicio de tristeza que nos separa. Demasiada distancia como para apreciar el cálido roce de una caricia. Se me ha olvidado quererte y a ti se te ha olvidado que sigo aquí, a tu lado, tratando de reparar una herida que sangra y duele más cada día. Yo al menos lo he intentado, pero tú rechazas cualquier muestra de cariño que asome temblorosa de mis labios o de mis manos. Donde antes se leía “pasión” ahora existe un cartel polvoriento que reza “pasivo” y la sorpresa ha sucumbido a tantos días de aburrimiento, dejando paso a una rutina que domina ese mundo sin sentimientos que tan solo tú comprendes. Un mundo muy diferente al que compartíamos no hace tanto tiempo, cuando la felicidad era moneda de cambio habitual en nuestra economía.
No hay tregua. Los días se clavan en mi desazón y el deseo ha decidido viajar muy lejos, hastiado de tus olvidos y consumido por tu irritante apatía. A fuerza de compartir silencios me he convertido en tu animal de compañía: dócil, fiel y servicial, pero incapaz de expresar con palabras que ya no soy yo. Que has conseguido que mire tu rostro y encuentre indiferencia. Que mi sonrisa se ha apagado asustada por tu indolencia. Que me he transformado justo en lo contrario de lo que siempre he querido ser: un despojo de mí misma, un residuo de una relación, un error de diseño en los planos de nuestro futuro…
Podría escribir un libro reflejando todo lo que has abandonado por el camino en estos meses; los “te quiero” están sepultados bajo toneladas de dejadez; nuestras miradas se han perdido, difuminadas en medio de una incomodidad difícil de disimular; la sonrisa es una excepción, que vendes cada vez más cara, a la norma de tu melancolía; mis labios claman a gritos la necesidad de un beso y mi cuerpo sigue buscando cobijo en la guarida de tus abrazos, pero la única respuesta que recibo es tu indiferencia, fría e inerte como un iceberg. Ya no queda ni la más remota señal de aquel romanticismo que conquistó mi corazón; ahora, por el contrario, vagas sin rumbo tratando de evitarme; tratando de negar a quien hasta ayer te quiso de un modo incondicional. No sé cuánto tiempo más podré aguantar a la intemperie, sin el calor de una pasión que apenas recuerdo.
Y a pesar de todo, todavía queda algo en mi interior que sigue creyendo que estás ahí, que tu corazón se ha escondido en el doble fondo de tus temores, agazapado entre engaños y perdido en un laberinto de mentiras del que es complicado escapar. Déjame intentarlo, permíteme extraer todo ese rencor, combatiendo el miedo con oleadas de comprensión y afecto. Intentemos volver al punto de partida, o al menos a un lugar cercano al mismo, resguardados del frío que ahora asuela nuestra existencia. Me temo que es la última oportunidad; siento que mi amor se oscurece de manera paulatina, abandonado a su suerte por alguien que no ha querido seguir peleando por él; abandonado en un lugar inhóspito al que no llegan los ecos de un cariño oxidado. Demasiado lejos, demasiado olvido… 

2 de diciembre de 2012

EL MONSTRUO


“Mañana me voy” La frase, escrita sobre un trozo de papel arrugado y viejo, arroja su escueto mensaje a la cara del que lo lee, escupiendo una a una tres palabras llenas de decepción que resuenan con fuerza en la soledad de una casa vacía.
Él revisa un par de veces la nota y luego se deshace de ese pequeño testamento lanzándolo por la ventana con toda su energía. Luego, se sienta en la cama y esconde su cara entre las manos, seguro de que ella cumplirá en breve la amenaza que ha escrito en ese fragmento de su rencor. No deja de darle vueltas a una idea recurrente que convive, a modo de obsesión, con su día a día desde hace varias semanas: “tarde o temprano iba a ocurrir…”  Ella se iría, lo abandonaría a su suerte, dejando tras su marcha un rastro de hartazgo y compasión. No es la primera vez que le sucede, pero tampoco puede asegurar que será la última…
La habitación se le cae encima, con la frustrante sensación de derrota que de nuevo navega por el revuelto mar de su cerebro. Se levanta y enciende un cigarrillo que consume un poco más su reducida esperanza de vida. Abre el mueble del salón y se sirve una dosis de alcohol que proporciona un minuto de calma a un cuerpo tembloroso y viciado. Lleva unos días sin encontrar el interruptor para apagar su cabeza, pero la ginebra le concede un descanso para corretear en el terreno del olvido, dejando de lado por un instante la huella del fracaso. La vergonzosa marca de un hombre incapaz de amar sin herir, al mismo tiempo, a su oponente.
La secuencia se repite una vez tras otra: apariencia y conversación agradables que se cruzan en su camino, inicio de una relación prometedora con esa mujer que podría ser la pieza que falta en su destartalada existencia, semanas de entrega y amor incondicional y, finalmente, vuelta de nuevo al solitario camino que lo transporta en silencio por el paso de los días. Entre medias, algo que no encaja: una tuerca floja en la intrincada maquinaria del deseo, un comportamiento inadmisible en la frágil línea que mantiene el equilibrio de una pareja, un carácter diseñado para el egoísmo y la soledad… Y él sabe de buena tinta qué es lo que sucede, aunque sea tan complicado asumirlo.
Sobre la mesa del comedor, una foto de ambos abrazados y sonrientes pide a gritos ser enterrada en el fondo de un cajón. Él contempla su cara, y cae en la cuenta de que antes le parecía más guapa que ahora. La música que escoge trata de llenar el vacío que le rodea, asfixiando su capacidad para recordarla con sensatez. Trozos de felicidad, jirones de una vida en común que, desconchados, dejan paso a las manchas de humedad de la conciencia. Ella se ha cansado de su desconfianza, harta de justificar ausencias y de conceder explicaciones innecesarias. Él se ha ido transformando, conforme pasan las semanas, en un animal celoso y desconfiado; ávido del deseo de vigilar a su presa, para acorralarla y terminar cazándola en la jaula de su desprecio, con la única excusa de la infidelidad. Envuelto en una atmósfera de acoso y agresividad que se exacerban cuando el guión no se atiene a sus milimétricas directrices, intenta autoconvencerse de que está en lo cierto, viendo mentiras donde no las hay y creando fantasmas donde nunca existirían. Así, día tras día, esperando un motivo para confirmar todas sus sospechas, por muy inverosímiles que parezcan.
El juego lleva grabada su propia fecha de caducidad: consumiendo etapas, desgranando discusiones, fabricando un clima irrespirable. Hasta que ella se agota, ahogándose en un laberinto de sospechas cuya única salida es la ruptura con su incansable vigilante. Porque él no cejará en su empeño, viviendo agobiado por la posibilidad de que ella le engañe con otro, por mucho que no exista justificación ni atisbo de que eso suceda. Un monstruo, el de los celos, que se alimenta de sus miedos y su inseguridad, creciendo a cada “gesto sospechoso”, sean llamadas familiares, conversaciones intrascendentes o risas amables. Irascible, avasallador, poderoso, adueñándose de su voluntad para convertirlo en un ser violento y despreciable.
“Mañana me voy” La letra irregular y pequeña, pero con suficiente valor como para anunciar su renuncia, resume semanas de inseguridad y hastío. Da la impresión de que se ha escrito para remarcar el hecho que representa: la huida, la deserción, el alejamiento de quien no suponía otra cosa que un lastre que acabaría hundiendo sus ilusiones. Ella podía haberse ido sin más, sin previo aviso… y es posible que cuando él lea la nota ya se encuentre muy lejos de su influencia; pero desea enfatizar su resolución, dejándole una última muestra que le aclare su derrota. Aunque sea algo que tendría que haber hecho ya hace tiempo…
La imagen borrosa de esa frase vuelve a su mente, ahora empapada por el líquido que antes contenía la botella vacía. Con los ojos llenos de lágrimas amargas, intenta recordar una etapa que pudo ser mejor sin su febril manera de controlar cada segundo de su existencia. Defraudado de nuevo, vencido por su propio carácter, enciende el ordenador y busca en la red la página de contactos y citas a ciegas que tan bien conoce: para reclutar a otra víctima que intente llenar su inabarcable soledad; para culparla de su propia incapacidad de amar y ser amado; para atormentar su vida y ahorcar su paciente cariño; para comenzar de nuevo…      

23 de noviembre de 2012

AMNESIA


Alberto nunca había experimentado una manera de despertarse tan poco habitual. Aquella mañana hacía frío, pero la sensación térmica en su cuerpo era diferente, con todo ese calor atesorado bajo el edredón. Decidió continuar protegido, acurrucándose en un lado de la cama como un niño remoloneando para no ir a la escuela, sin querer adivinar siquiera la hora que marcaba el reloj que día tras día le recordaba el inicio de la jornada.
Un agradable olor a tostadas y café recién hecho recorrió el pasillo desde la cocina alcanzando de lleno su sentido olfatorio, haciéndole cambiar de opinión acerca de si en realidad valdría la pena seguir en la cama. Con gran parte de su cuerpo todavía entumecido por las horas de sueño, intentó abrir los ojos siendo consciente de un dolor intenso que, desde el interior de su cabeza, solicitaba insistente un par de aspirinas. La luz que se filtraba a través de una herida en el cortinaje acertó a posar su claridad sobre la cara de aquel hombre adormilado, señal inequívoca de que, en esa época invernal, la mañana le llevaba ya algunas horas de ventaja. Estimulado tanto por el hambre como por la responsabilidad, decidió por fin derrotar al monstruo de la pereza y, dándose media vuelta, se colocó boca arriba en la cama y abrió los ojos.
La visión que obtuvo nada más posar su mirada en el techo de aquel cuarto fue tan sorprendente como inesperada: tras un par de segundos útiles para identificar una lámpara de cristal sobre su cabeza, cayó en la cuenta de que no se encontraba en su casa. Las dudas se disiparon tras frotarse los ojos y confirmar con un buen pellizco que no seguía navegando por el mundo de los sueños. Un vistazo a su alrededor acabó por confirmar las sospechas y sobresaltarlo de manera definitiva, pues no acababa de entender qué demonios hacía tumbado en la cama de una habitación desconocida, dentro de una casa extraña. Lo único cierto era que había pasado la noche durmiendo sobre ese cómodo colchón, quién sabe si solo o acompañado, algo carente de importancia en un momento en el que su prioridad era reconstruir el viaje que le había llevado hasta allí.    
Trató de averiguar algo más, fijándose en los detalles destacados del entorno. Sobre la mesilla de noche, un gran marco de fotos dominaba la escena con la imagen de una mujer en primer plano, ante un bonito paisaje con el mar como acompañante. Tenía el pelo negro y la mirada limpia y sensual, acompañada por una sonrisa que absorbía la energía del entorno, haciendo difícil apartar los ojos de aquella fotografía. Su rostro, suave y delicado, le resultó familiar por un instante, pero el sonido de unos pasos que se acercaban disipó en su mente el recuerdo de aquella belleza.
Al volver la cabeza hacia donde procedía el sonido, no pudo reprimir una expresión de asombro al contemplar ante él a la protagonista del retrato que acababa de ver. Allí estaba, vestida de manera elegante, trayendo consigo una bandeja con todo lo necesario para disfrutar de un buen desayuno. Su sonrisa iluminó la oscuridad de la habitación. Antes de que pudiera reaccionar, depositó los alimentos sobre una pequeña mesa y se abalanzó sobre él con la intención de abrazarlo, regalándole un beso para redondear esa efusiva muestra de cariño que no fue capaz de esquivar. Cuando finalizó la inesperada bienvenida, ella le tocó la frente con la palma de la mano y con gesto preocupado comenzó a hablar:
Cariño, creo que tienes un poco de fiebre. Ya me había advertido el doctor de que podría existir algún efecto secundario tras la operación. Habló de algo así como “hipertermia, cefaleas, somnolencia, desorientación…” También comentó que, en caso de que apareciera alguno de estos síntomas, no nos preocupásemos;  en 24 horas debería estar todo resuelto.
¿Síntomas? ¿Doctor? ¿Operación? Alberto se encontraba cada vez más confuso y atemorizado. La cara reflejó su estado de preocupación y la mujer frente a él percibió sus dudas y continuó con su discurso:
Ah, claro… la amnesia. Tu cirujano me advirtió de que no te acordarías de nada, o sea que tendré que ponerte al día. Para empezar, estás en tu casa y yo soy tu mujer. Espero que no te olvides de eso, cielo!
Con gran frialdad y parsimonia ella siguió explicando que el día anterior habían acudido a esa clínica que habían visto en un anuncio en el periódico. Él se había empeñado en operarse con aquel neurocirujano tan afamado que aseguraba, tras una revolucionaria cirugía cerebral, el borrado de la memoria y de los recuerdos del pasado en el plazo de tiempo anterior solicitado por el paciente. Una mala racha, en la que había sufrido la muerte de un familiar cercano, una infidelidad, un abuso de sustancias tóxicas y hasta una enfermedad grave, le llevó a decidirse a pasar por el quirófano. Ella hizo una pausa para encender un cigarrillo y volvió al ataque, finalizando su monólogo:
Por eso te han eliminado del cerebro todos tus recuerdos de este último año. Es normal que no recuerdes ni siquiera cómo has llegado hasta aquí. Lo importante ahora es que descanses y te recuperes...
Alberto no tuvo palabras para responder ante tal aluvión informativo. Se recostó en la cama, presa de un dolor de cabeza que no le permitía pensar de manera adecuada. Cerró los ojos e intentó relajarse mientras pensaba que la ciencia le había concedido una segunda oportunidad.
De pronto, un fogonazo en su memoria trajo a su mente la imagen difusa y el recuerdo borroso de su esposa, que había fallecido tres años atrás, víctima de un desgraciado accidente de tráfico. Se incorporó de un salto, con el pulso acelerado, clavando su mirada en aquella mujer extraña que permanecía sentada al borde de la cama. Ella sonrió de un modo inquietante y, tras dirigirse hacia donde estaba la bandeja, exclamó:
Te he preparado café y se va a enfriar. Lo he hecho como a ti te gusta: solo y con poco azúcar…
Extendió su brazo, delgado y blanquecino, ofreciéndole una taza de café humeante. Él se sintió mareado y un escalofrío recorrió su cuerpo; recordaba perfectamente que no le gustaba el café y estaba seguro de que no había probado ninguno desde hacía muchos años. Trató de calmarse y respiró hondo al tiempo que caía en la cuenta de que no sabía cómo se llamaba la persona que tenía enfrente en aquel momento. Y separándose un par de metros hacia atrás, dijo con tono serio:
Mi amor, creo que tenemos que hablar…

19 de noviembre de 2012

SIEMPRE LO SUPIMOS...


Siempre lo supimos, pero aquí tienes la prueba.....
Tú también podrás hablar horas y horas sin decir nada, pero pareciendo que eres un gran experto en multitud de temas.
Lee una frase cualquiera de las de la columna 1, seguida de otra cualquiera de las frases de la columna 2; a continuación otra cualquiera de la columna 3 y otra cualquiera de la columna 4.
Sigue tu discurso escogiendo otra frase de la columna 1, más otra de la columna 2, más otra de la columna 3, más otra de la columna 4... y así sucesivamente hasta la eternidad. No hace falta que las frases sean de una misma línea. Cuantas más variaciones hagas, más importante parecerá lo que dices.
Pruébalo: 

AQUI VA....
1
2
3
4
Queridos compañeros
la realización de las premisas del programa
nos obliga a un exhaustivo análisis
de las condiciones financieras y administrativas existentes.
Por otra parte,y dados los condicionamientos actuales
la complejidad de los estudios de los dirigentes
cumple un rol escencial en la formación
de las directivas de desarrollo para el futuro.
Asimismo,
el aumento constante, en cantidad y en extensión, de nuestra actividad
exige la precisión y la determinación
del sistema de participación general.
Sin embargo no hemos de olvidar que
la estructura actual de la organización
ayuda a la preparación y a la realización
de las actitudes de los miembros hacia sus deberes ineludibles.
De igual manera,
el nuevo modelo de actividad de la organización,
garantiza la participación de un grupo importante en la formación
de las nuevas proposiciones.
La práctica de la vida cotidiana prueba que
el desarrollo continuo de distintas formas de actividad
cumple deberes importantes en la determinación
de las direcciones educativas en el sentido del progreso.
No es indispensable argumentar el peso y la significación de estos problemas ya que
nuestra actividad de información y propaganda
facilita la creación
del sistema de formación de cuadros que corresponda a las necesidades.
Las experiencias ricas y diversas muestran que
el reforzamiento y desarrollo de las estructuras
obstaculiza la apreciación de la importancia
de las condiciones de las actividades apropiadas.
El afán de organización, pero sobre todo
la consulta con los numerosos militantes
ofrece un ensayo interesante de verificación
del modelo de desarrollo.
Los superiores principios ideológicos, condicionan que
el inicio de la acción general de formación de las actitudes
implica el proceso de reestructuración y modernización
de las formas de acción.
Incluso, bien pudiéramos atrevernos a sugerir que
un relanzamiento específico de todos los sectores implicados
habrá de significar un auténtico y eficaz punto de partida
de las básicas premisas adoptadas.
Es obvio señalar que
la superación de experiencias periclitadas
permite en todo caso explicitar las razones fundamentales
de toda una casuística de amplio espectro.
Pero pecaríamos de insinceros si soslayásemos que
una aplicación indiscriminada de los factores concluyentes
asegura, en todo caso, un proceso muy sensible de inversión
de los elementos generadores.
Por último, y como definitivo elemento esclarecedor, cabe añadir que
el proceso consensuado de unas y otras aplicaciones concurrentes
deriva de una indirecta incidencia superadora
de toda una serie de criterios ideológicamente sistematizados en un frente común de actuación regeneradora.
Difunda este método para descubrir cómo nos engañan los políticos.
En este cuadro faltan las promesas (proyectos) pero esto carece de importancia
 Fuente: Internet (enviado por correo electrónico)

16 de noviembre de 2012

PARA MIS PEQUEÑOS GRANDES HOMBRES

No necesito ninguna excusa, pero en este caso voy a colgar en el blog una entrada dedicada a mis "cachorritos" Ayer fue un día duro para ellos, pues tenían que pasar por el quirófano para una intervención programada. Nada grave, pero sí lo suficientemente preocupante como para que sus padres estuviésemos "de los nervios" durante toda la noche anterior y ese mismo día hasta que salimos del hospital.
Resulta curioso cómo perdemos la perspectiva y la objetividad cuando se trata de operar a nuestros seres queridos, a pesar de encontrarnos día a día metidos en ese ambiente y con el quirófano como medio habitual de trabajo. Y no digamos si el que se va a operar es uno de tus hijos... Yo creo que ayer, por unas horas, ya no era anestesista, ni médico ni nada que se le pareciese. Era, simplemente, PADRE... Afortunadamente, su mamá tiene bastante más aplomo que el "cagón" de su padre y supo lidiar con la situación como solamente ella sabe hacerlo (gracias, cariño, eres una mami maravillosa...)
Lo más importante es que todo ha salido bien y, como dice la canción, al final siempre sale el sol... Ahí va un vídeo que sé que a ellos les encanta y otro que nos recuerda que la vida puede ser maravillosa. Ánimo, peques!! En unos días totalmente recuperados!!



15 de noviembre de 2012

LO IMPOSIBLE



Uno nunca sabe qué es lo que le deparará el futuro… La vida da muchas vueltas y, si eres afortunado merecedor de un buen puñado de años para vivirla, es probable que algún día te levantes y compruebes que donde hoy pone blanco, mañana ponga negro y donde hoy hay calma, mañana haya tempestad. Bastan unas pocas semanas, incluso días, para transformar lo que parecía inamovible en algo completamente circunstancial y que la línea que marca nuestro trayecto vital se curve, eligiendo un recorrido diferente al pautado en un principio. Por eso es tan importante aferrarse a lo que de verdad importa y disfrutar tu existencia como si fuera la última vez que vamos a estar aquí, en este mundo que nos quiere o nos odia según cómo amanezca.
Cuando uno conoce las aterradoras historias que salpican de horror y tragedia nuestro planeta, bien sea por los medios de comunicación, el cine, la literatura o a través de testigos directos, lo primero que se le suele pasar por la cabeza es un pensamiento de “menos mal que no me ha sucedido a mi…” acompañado de un suspiro de alivio. Pocas veces reflexionamos al respecto tratando de comprender que algunos problemas se ubican mucho más cerca de lo que quisiéramos creer. Que cualquier día podemos ser nosotros los protagonistas de ese suceso que ha hecho florecer un escalofrío de angustia en nuestra espalda; que deberíamos reflejarnos en ese deformante espejo de feria que son las desgracias ajenas para no olvidar que la mala suerte acecha al doblar cualquier esquina…
Lo cierto es que no hay por qué tener una actitud pesimista ante la vida y esperar resignados a que los problemas que nos amenazan caigan de lleno sobre nosotros, pero no está de más recordar que la montaña rusa de nuestra existencia nos puede llevar a caer en picado cuando, segundos antes, estábamos en la cúspide.
Por todo esto me ha causado tanta impresión la película que vi la semana pasada, titulada “Lo imposible” Basada en la historia real de una familia compuesta por 5 miembros (los padres y sus 3 hijos varones, todos menores de 10 años) que sufrió la devastación del tsunami ocurrido en el sudeste asiático el día 26 de Diciembre de 2004, nos narra con gran veracidad el periplo de un padre y una madre que, desolados tras la catástrofe natural que arrasó esos lugares, buscan desesperados (cada uno por su lado) a sus hijos en un intento por averiguar si todavía siguen vivos.
Aunque ahora la historia es de sobra conocida, pues esta película de J. A. Bayona (director también de “El orfanato”) se ha convertido ya en la más taquillera del cine español, no voy a destripar el final para tranquilidad de los que todavía no la hayan visto. Pero termina la proyección, sales del cine y sigues dándole vueltas a lo sucedido, sin poder olvidarte de cómo te puede cambiar la vida en cuestión de segundos. Y te pones en el lugar de esos padres, con los que empatizas al máximo al ser tú también progenitor de dos hijos de edades similares, mientras te planteas qué harías si te encontrases envuelto en un caos acuático de tal calibre, con la incertidumbre y la pena de asimilar que, a lo mejor, no volverás a ver nunca más a tus retoños. Y te emocionas, pensando que harías “lo imposible” para encontrarlos, incluso a riesgo de perder tu vida en el intento si con eso consiguieses verlos a salvo un minuto más. Hay una frase de Pablo Picasso al respecto que viene muy bien para el tema del que hablamos: “Yo hago lo imposible, porque lo posible lo hace cualquiera…”
Todo esto, claro está, refugiado tras la seguridad que te proporciona la butaca del cine al que has acudido. Pero pensemos por un momento: un incendio, un accidente de tráfico, una enfermedad importante… Sucesos inesperados que podrían teñir de negro nuestro camino en un instante. Va siendo hora de que vivamos aprovechando cada minuto, disfrutando de las cosas que de verdad importan, priorizando objetivos y ganando pequeñas batallas. Esta frase resume muy bien esa filosofía: “La vida es corta: rompe reglas, perdona rápido, besa despacio, ama de verdad, ríe fuerte y nunca te arrepientas de algo que te hizo sonreír”

13 de noviembre de 2012

SEGUNDO ANIVERSARIO


Tuve bastantes ideas para hacer una entrada que celebrara mi segundo año como bloguero, pero ninguna me convencía tanto como hacer algo sencillo, escribiendo unas palabras que agradeciesen a todos estos dos años de vida. Unos "Fragmentos de Intimidad" que siguen su existencia gracias al apoyo de todos los que entráis o habéis entrado alguna vez en esta página. No somos muchos, pero sí los más importantes para mí, porque solamente a vosotros os debo la fuerza y las ganas para seguir construyendo esta parcela privada, en donde dejo caer parte de mis reflexiones, trozos de mis ideas, escritos y tantas cosas que me gusta compartir.
Por ese motivo, quisiera aprovechar esta fecha para daros las GRACIAS: por las visitas, por los comentarios, por las críticas, por las caras de felicidad y los gestos de decepción, por los ánimos, por esa sonrisa, por las recomendaciones musicales, por las recomendaciones literarias, por esos otros blogs tan fantásticos y originales, por las horas de dedicación robadas al ocio, por...
No es más que un entretenimiento y supone mi lugar para jugar con las palabras e intercambiar opiniones con gente a la que respeto y admiro, pero estoy muy orgulloso de haber sido capaz de haberlo hecho vivir durante, al menos, dos años. Espero que siga así durante mucho más tiempo...    



9 de noviembre de 2012

HACIENDO "FOODING"

Al final me he decidido. La idea llevaba cosquilleando mi cerebro desde hacía unos meses, pero nunca terminaba por lanzarme a la piscina... Ya se sabe que los comienzos son lo más difícil, pero en este caso no me ha resultado demasiado complicado, una vez que tuve las ideas claras y que ya contaba con la experiencia de abrir un blog (éste) previamente. Hoy publico el segundo, que lleva por título HACIENDO "FOODING", en el que tendrá cabida todo lo relacionado con la gastronomía, productos interesantes, restaurantes, recetas, etc. En fin , todo aquello que me gusta al respecto y que deseo compartir con vosotros.
Desde aquí os animo a entrar en el mismo, probar las páginas, oler las entradas y saborear este blog que pretende reunir a todos aquellos que, como yo, disfrutan de la buena mesa y los buenos productos.
Para facilitar el acceso al nuevo blog, pondré desde hoy un enlace directo al mismo en la cabecera de esta página en la que te encuentras ahora: busca las etiquetas debajo del título; tan solo tienes que hacer clic en la que pone "Mi otro blog"
Por supuesto, cualquier comentario será bienvenido, así como cualquier aportación o tema que queráis tocar. Mi correo sigue disponible para el que quiera contar más detalles: madf327@gmail.com 
Gracias de antemano y Bon Apetit!





7 de noviembre de 2012

TE DEBO UN BESO


Seré sincero: no, no creas que esta noche me ha costado tanto soñar contigo. No es tan difícil lograrlo si, como es mi caso, lo deseas de verdad. Te has adentrado en mi mente como un virus que se infiltra en las células a las que somete y derriba, consiguiendo que mis defensas lancen la señal de alarma ante tal invasión. Un mensaje que llega demasiado tarde: mi memoria se encuentra desde hace tiempo contagiada por el influjo de tu sonrisa y el cuadro ha ido empeorando con el encantador sonido de tu voz y el dulce veneno de tus besos… ¿Cómo no te vas a aparecer ante mí en el mismo instante en el que me sumerjo en el sueño más profundo?
Tras analizar la enfermedad que deteriora mi esperanza día a día, he evaluado los parámetros de tu cariño y he tratado de resolver las ecuaciones con la incógnita de tu misteriosa sensualidad, para calcular el porcentaje de tiempo en el que te adueñas de mis pensamientos. Y el resultado obtenido no deja lugar a dudas: denota una mayoría abrumadora de minutos colgado de tu recuerdo, rememorando situaciones y entregándome al estéril hábito de tenerte presente en cada decisión que tomo y cada escena que imagino. Una fotografía fugaz de un “nosotros” que siempre se transforma en un “yo” solitario mientras tu imagen se difumina, lentamente, en un segundo plano.
Cuando cae la noche, sin embargo, todo se vuelve diferente: sin obligaciones que me despisten ni compañía que a base de conversación espante tu recuerdo, siento que la tranquilidad y el sosiego me permiten el lujo de dedicarme a ti en exclusiva. Entonces, espoleado por tu preciosa imagen en esa foto que dibuja pinceladas de un verano inolvidable, cierro los ojos y me dejo caer suavemente en el colchón de mi memoria. Allí revivo conversaciones, lugares que ya nunca se podrán olvidar y noches interminables arropado al calor de tus abrazos, sin reparar en el tiempo que ha pasado desde que decidiste emprender una nueva vida, deseada por otros ojos y saboreada por otra boca. Una vida plagada de días maravillosos, paseando sin mirar el reloj y respirando el olor del mar. Reconozco que todavía no he sido capaz de acostumbrarme a la imagen de tu cuerpo rodeado por otros brazos y acariciado por otras manos que desconocen los secretos de tu anatomía. Y lo cierto es que no ha pasado tanto tiempo como imaginaba…
El silencio acompaña a la soledad de mi habitación cuando, tumbado sobre mi cama, siento que mi cuerpo flota mientras felices fragmentos de vida compartida resbalan desde mis recuerdos. Así, mecido por las olas de la nostalgia y con tu voz de fondo susurrando frases que poco tiempo atrás alteraban todavía más el ritmo de mi corazón, acabo vencido por el cansancio para caer, rendido, en la profundidad de los sueños. El último pensamiento de mi estado consciente trata de evocar la enésima noche que me regalaste, llena de pasión y deseo: no es más que un intento de engañar a mi cerebro para que, una vez dormido su propietario, siga proyectando esa película con la que disfrutaba minutos antes. Aunque existe una sutil diferencia: ahora sí; ahora soy el protagonista principal, contemplando tu figura, acariciando tus hombros y oliendo el perfume de tu piel… con un realismo mágico que forma parte de ese sueño inolvidable en el que poco a poco te acercas a mi boca y, antes de sellarla con tus labios pronuncias con voz suave: “te debo un beso”     

4 de noviembre de 2012

iPad MINI

Reconozco que cuando Apple lanzó al mercado su flamante primer iPad, éste no me pareció demasiado "atractivo" y mi idea inicial no pasaba por adquirirlo en un principio. Sí, quizás mi particular percepción me incluyó en ese reducido grupo de personas a las que no le parecía bastante útil y podía pasar perfectamente sin él. "Qué ingenuo", me digo ahora...
Eso fue hasta que tuve uno en mis manos y comprendí el potencial y el partido que se le podía sacar a este magnífico dispositivo. De hecho, el que ahora tenemos fue un regalo para mi mujer, que curiosamente es la que menos lo utiliza, al estar monopolizado casi en la totalidad del tiempo libre por sus (mis) hijos y su marido (o sea, yo)
Pero este iPad MINI que acaban de presentar me ha conquistado ya desde el principio... Os dejo aquí un vídeo en el que se puede comprobar el tamaño, las características y una serie de parámetros técnicos de esta nueva joya de la marca de la manzana.
A ver si los Reyes Magos reciben mi carta. Este año he sido un niño bueno...  

 

2 de noviembre de 2012

DEPENDENCIA




Sentada al piano cantas con voz sensual
la lámpara destaca tu rojo vestido
sin público, contigo a solas, es natural
que tu voz me conquiste y me sienta perdido

Tu palabra resuena con eco apagado
atraviesa orgullosa mi alma desnuda
Un punzón de deseo tu voz ha clavado
y me entrego en silencio a tu boca menuda

Mi mente obedece sin prejuicio ni lucha
sometida a tu cuerpo, frágil como cristal
Llego a tu laberinto, donde nadie escucha
lamentos cansados de un amor artificial

He caído de nuevo dentro de tus besos
derribando sin ruido la delgada pared
que protege mi amor de todos tus excesos
Y lo intento, mas no puedo escapar de tu red

Semilla de amor que en tu maceta he plantado
la codorniz del engaño en su pico se lleva
Mi cariño es estéril, ya he fracasado
nunca has sido mía… tu mirada lo prueba

Un frío marmóreo recorriéndome el cuerpo
un fundido a negro y mi mirada se apaga
Necesito tus labios, sin ti estoy muerto
Un cuadro sin color, una flor marchitada…

30 de octubre de 2012

TE ENCONTRARÉ


La noticia surgió de manera tan inesperada como una inundación en pleno desierto. Acababa de llegar a su trabajo a primera hora de la mañana y se disponía a encender el ordenador cuando le comunicaron, de modo repentino, que aquel compañero se iba. Pensó que le parecía extraño, cuando no hacía ni tres meses que él se había incorporado a la empresa, con su portátil bajo el brazo y toda la ilusión del mundo en la maleta. “De todas formas, en los tiempos que corren, seguro que ha encontrado algo mejor pagado que esta mierda; yo también me iría…” reflexionó casi en voz alta con cara de pocos amigos, temerosa de haber sido escuchada por alguien con más categoría laboral que ella.  
Martín era un hombre joven, aunque por su rostro y por el cabello salpicado de canas aparentaba unos años más de los que reflejaban sus datos personales. La combinación de un currículo brillante y un empujón a modo de recomendación proveniente de algún alto cargo del gobierno local, le había abierto las puertas de aquella empresa, en la que la temida reducción de plantilla había defenestrado ya a un gran porcentaje de empleados. Amable, sonriente y siempre dispuesto a aprender y colaborar en cualquier tarea para la que fuera solicitado, se había ganado la confianza de sus superiores y la admiración de no pocas compañeras que, ante todo, alababan su buen gusto, su educación y su capacidad para hacerlas sonreír… incluso en los momentos más estresantes. La belleza era un añadido que sumaba de manera positiva en la valoración global, pero todas las mujeres que habían podido compartir con él alguna tarea anteponían al aspecto físico el resto de virtudes mencionadas. No era de extrañar, pues, que la sorpresa de su baja laboral hubiera corrido como la pólvora entre la plantilla.
El responsable del departamento había convocado a los presentes para una reunión informal en la que daría a conocer la noticia, ya a esas alturas de dominio público en la oficina. Con gran desgana y mínimo interés, Adriana decidió continuar enfrentándose a la pila de papeles que reinaba desafiante sobre su mesa desde hacía un par de semanas; un simple comunicado para anunciar el despido de un empleado más no le iba a robar su tiempo, tan preciado como escaso. Al fin y al cabo, su relación con Martín no había pasado de aquella tarde en la que, agobiada por el plazo de entrega de un trabajo que se había vuelto más complicado de lo esperado, él se prestó generosamente para ayudarla y finalizar a tiempo la tarea. Fueron tres o cuatro horas compartidas cara a cara en las que, agobiada por los números y saturada por el teléfono, no reparó en la amabilidad y el atractivo de su agradable ayudante. Siempre había pensado que era un buen partido, además de un hombre simpático y encantador, pero su cabeza no estaba en aquellos momentos para valorar lo que en otras circunstancias sí se hubiera planteado. Y por supuesto, un hombre así nunca se fijaría en una chica como ella…  El fin de la jornada y una cita ineludible con sus amigas de la infancia fueron la excusa que enterró la solicitud de Martín para celebrar la exitosa entrega, conversando animados bajo el estimulante influjo de un par de cervezas.
No había pasado ni media hora cuando reparó en una carpeta mal colocada que sobresalía del montón situado tras la pantalla del ordenador. Lo que llamó todavía más su atención fue un papel autoadhesivo de color verde, que destacaba de manera inconfundible pegado sobre el oscuro tono de la portada del archivador. Su curiosidad la empujó y, de un salto, logró alcanzar su objetivo. Tras leer las frases escritas, dejó caer el bolígrafo que sostenía su mano derecha y cerró los ojos, tratando de recordar una escena familiar, para la que ya era demasiado tarde encontrar una solución. Releyó de nuevo el diminuto papel que Martín había firmado, mordiéndose el labio superior con un temblor imperceptible:

“Ha sido un placer ayudarte a resolver el problema que tanto te preocupaba. Reconozco que cuando te agobias pareces más atractiva todavía de lo que eres. Creo que sería una buena idea quedar un día a la salida del trabajo para relajarnos un poco tomando un café. Yo invito… M.”

Se levantó apresuradamente y corrió hacia la mesa que Martín había ocupado hasta el día anterior, para comprobar que sobre ella no había más que un portalápices y papeles en blanco. Con el corazón todavía más acelerado que ella preguntó a su superior si conocía el futuro laboral de aquel ya ex compañero. Sus oídos solamente llegaron a procesar frases sueltas que, en medio de una bruma de palabras, salieron de la boca de aquel hombre grueso y mal encarado: “expansión de la empresa hacia Asia…” “cargo que aceptó con sumo gusto…”  y “realizará una gran labor en China…” El resto de la conversación no le hizo falta para deducir la decisión que Martín, camino de su nuevo puesto, había tomado.
De vuelta a su despacho, se dejó caer en la silla y con la mirada perdida en la pantalla del ordenador recordó aquella canción de Sabina que decía: “No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió…” Y decidida, tecleó la dirección de la página web de su agencia de viajes habitual, con el objetivo de encontrar un billete para Pekín. El resto siempre podía improvisarse…       

27 de octubre de 2012

UN AMIGO DE VERDAD


El protagonista de este relato nunca ha sido alguien convencional. Quizás ni él mismo lo sepa, pero su caso se sale de la norma. En él se reúnen varios factores para considerar su comportamiento como algo “anómalo” Pero en este caso, esta palabra no va acompañada de un sentido despectivo, sino todo lo contrario: anómalo por diferente, por escaso, por excepcional, por inusual, por extraordinario… Si bien es cierto que, a lo mejor, es más fácil afirmar que los que se comportan de manera distinta son todos los que le rodean.
Desde pequeño fue un niño extrovertido y feliz, que sabía disfrutar de los pequeños placeres que la vida te proporciona a esa edad. Era de destacar en él una afición que, a pesar de sus escasos años, ya cultivaba con absoluto afán: el cine. Es fácil imaginar su recorrido hasta la sala de proyección más próxima, con la ilusión rebosando por todo su cuerpo, para visualizar aquella película que llevaba tantas semanas esperando. Seguro que de vuelta a casa su cabeza echaba humo, memorizando cada fotograma de esas escasas películas que podía ver, para después recrear de nuevo todo el metraje en su cabeza y contar, escena por escena y con todo lujo de detalles, el desarrollo de personajes, acción y situaciones. Incluso es probable que añadiera algo de su propia cosecha para aderezar un poco lo visto y contarlo bajo su prisma particular, pleno de imaginación y apasionadamente intenso. De hecho, el interlocutor que lo hubiese presenciado narrando alguno de esos argumentos no tendría problema en ahorrarse la entrada a la sala, pues la película, pasada por el túrmix de su imaginativa memoria, era representada con pelos y señales ante quien quisiera y tuviera el placer de escucharle.
Ese gran amor por el cine tenía sus consecuencias en la vida diaria, pues repercutía directamente en la manera de jugar y en la organización de sus momentos lúdicos. A la hora de disfrutar de un rato de ocio, cualquier juguete o estructura eran válidos para representar, a pequeña escala, las escenas más apasionantes que había contemplado en alguna de las películas preferidas de su catálogo particular. Los clicks de Famóbil se convertían en soldados intergalácticos, las piezas de Lego eran naves, vehículos extraños o hacían las veces de fortificación donde esconder al malvado; las pistas del Scalextric semejaban carreteras asfaltadas por donde escapar en coches de su construcción en busca de la chica y los Madelman podían transformarse en el héroe que la rescataba en última instancia, salvándola de una muerte segura enterrada en aquella montaña de arena… Horas y horas de juegos, acompañado o en solitario, que forjaron desde bien temprano un carácter alegre, imaginativo y poseído de esa inocencia sana y leal que solamente los que todavía albergan un niño en su interior poseen.
Pasaron unos cuantos años y su manera de ser y de ver la vida se mantuvo fiel a sus inicios. Un personaje peculiar, optimista, locuaz, sincero y con un toque de felicidad constante que lo hacía admirable a ojos de sus amigos; esos mismos que no le llegaban ni a la suela de los zapatos en cuestión de fidelidad y compañerismo. Sospecho que no siempre fue bien comprendido en ese mundo de “no violencia” y “entendimiento global” que propugnaba y defendía, pero no me cabe ninguna duda de que muchos hubieran cambiado con los ojos cerrados su manera de vivir por la de nuestro personaje, a años luz de felicidad de las del resto.
No es posible terminar esta historia sin hacer referencia a la gran pasión de su vida: la música. En este caso, se puede afirmar sin temor a la equivocación que ha sido, es y será el aire que necesita para vivir. Sin música, no sería ni la sombra de lo que es y su relación con la misma siempre ha sido estrecha y pasional. Poseedor de un gusto musical ecléctico, refinado y vasto en conocimientos, sorprendía siempre con el último hallazgo de ese artista del que nadie salvo él había oído hablar. Otras veces, dejaba asombrados a propios y extraños con recopilaciones musicales realizadas en la soledad de su habitación, compuestas con mimo y destreza para que los temas se engancharan uno tras otro como eslabones de una cadena. Siempre era un honor poseer alguna de esas joyas, en forma de cassette, para escuchar en los momentos más señalados… ésos en los que la música extrae de tu corazón las emociones más intensas, o hace que éstas florezcan en tu interior. Y, al igual que con el cine y tantos otros temas, su conversación musical era apasionada y plagada de anécdotas y datos que obligaban al que escuchaba a rendirse ante tal avalancha cultural, para admirar cómo alguien podía llegar a tal perfección y cariño por un hobby que, en su caso, trascendía el simple entretenimiento.
Todo lo mencionado hasta ahora no hace sino ocultar tras un velo de entusiasmo la característica más destacada de su manera de ser: la Amistad con mayúsculas, desinteresada e incondicional, cariñosa y de fidelidad inquebrantable. Tan difícil y tan sencillo como eso; una flor que supone una excepción en el desierto de las relaciones de este mundo en el que se sobrevive, pero a expensas de pisar para que no te pisen. Llegaron épocas más favorables y otras más tormentosas, pero en él sus amigos siempre encontraron un apoyo, una palabra de ánimo, una sonrisa… incluso en aquellos momentos en los que él mismo no pasaba por su mejor racha, que también los hubo. Ahí radica la verdadera esencia de la amistad: ese don que pocos poseen y que cada vez es más preciado. En él existe de manera innata y lo desarrolla sin dificultad, sin aspavientos, sin gestos superfluos y de cara a la galería. Todos los que alguna vez fueron tocados por la varita mágica de su camaradería y de su aprecio, se tratase de hombres o de mujeres, deberían sentirse afortunados de haber compartido un trocito de su vida con alguien tan especial.
Por ese motivo me he decidido hoy a escribir esta historia. Porque tras años de distanciamiento, en los que mi amistad y admiración por su persona no han disminuido un ápice a pesar de la lejanía, hoy siento que vuelvo a acercarme de nuevo a su órbita de influencia; a su cálida manera de enfocar el día a día, a ver la vida sin rencores ni resentimientos. También porque me siento orgulloso de haber formado un día parte de ese reducido grupo de amigos que descubrieron juntos grandes emociones y vivieron los mejores años que una vida puede otorgar. Y, sobre todo, porque hoy es su cumpleaños y no había nada que me apeteciese más que escribir unas palabras para agradecerle su amistad y su cariño. Ojalá que se mantenga así hasta el final…
Feliz cumpleaños, amigo.        

26 de octubre de 2012

EL BLOG DE LA DOCTORA JOMEINI: LA NOVELA

Esta entrada en mi blog me sirve para dar a conocer un libro que acaba de ver la luz recientemente. Se trata de la novela que lleva por título "El blog de la Doctora Jomeini", escrita por Ana González Duque, la archiconocida Doctora Jomeini a la que hace referencia el título del libro. Muchos conoceréis ya su blog, del mismo nombre, al que hay un enlace directo desde éste en el que os encontráis ahora. Para aquellos que no hayan disfrutado todavía de sus ingeniosas ocurrencias, os sugiero que no tardéis demasiado en daros una vuelta por sus páginas, desternillantes y llenas de historias variadas, contando la vida (profesional y "personal") desde un prisma basado, por regla general, en el humor y el "buen rollo"
Os facilito un enlace a la página promocional de la novela, así como otro en el que podréis deleitaros leyendo las primeras páginas de la misma. Ahora, tras esa lectura a modo de "aperitivo" que ya os habrá enganchado, no hay excusa que valga. Merece la pena salir a la calle y rebuscar en esa librería que tanto os gusta, para llevaros a casa un libro entretenido y ameno. Seguro que las andanzas de la protagonista, residente de anestesiología recién llegada al hospital, nos harán disfrutar igual o más que sus divertidas entradas en el blog. 
Mucha suerte con la magnífica novela que has publicado, Doctora. Estoy convencido de que será un éxito absoluto!

21 de octubre de 2012

VERDADERAS MENTIRAS


Acabo de despertarme tras haber dormido 32 horas. Estoy en una cama extraña, navegando en el mar de mis errores, cubierto por un millón de promesas que se han desvanecido sin previo aviso. Contemplo en una gran pantalla los primeros años de mi juventud, en un país desconocido, con el recuerdo del sabor de tus labios en mi piel y la cabeza a punto de estallar, embotada por la resaca que han dejado los siete litros de cerveza que pasaron por mi garganta anoche. Llevo echándote de menos 52 años, con 52 semanas de promedio en las que he aprendido todo el diccionario de memoria para expresar del modo más correcto y con las mejores palabras que eres y serás el amor de mi vida: incluso podría decirlo en todos los idiomas del planeta. Yo, que he viajado al espacio y he cruzado galaxias para encontrarte y he dado la vuelta al mundo varias veces a la caza de tu sonrisa, para caer al final en el abismo de la invisibilidad.
Me levanto por fin de esa cama torturadora, para volar con mis alas a la velocidad de la luz hacia la montaña más alta y pregonar a los cuatro vientos que tu amor me ha seccionado la yugular, desangrando mi confianza hasta quedar reducido a cenizas. Con el tiempo, tu desesperante silencio también me ha hecho un hombre fuerte, capaz de derrotar a cualquier adversario por invencible que fuera. He peleado por tu cariño contra ejércitos armados, durante días solitarios y noches eternas, consiguiendo no salir herido a pesar de tus ausencias, que quemaban mi piel con la intensidad de un hierro al rojo vivo. Y a pesar de todo, sigo teniendo el mismo aspecto joven y fresco que cuando nos conocimos, hace siglos, con la inocencia flotando en la profundidad de tu mirada y cautivado por el olor de tu piel.
Llego a casa de nuevo, con el corazón congelado, tras construir un puente entre tu olvido y mi deseo; cierro los ojos y consigo parar el tiempo recordando un primer beso que me proporcionó la inmortalidad que ahora padezco, sin capacidad para envejecer al ritmo del resto. Un animal sin sentimientos que recorre los años esperando encontrar los papeles perdidos, la fruta prohibida y el sueño no cumplido. Un número anónimo, que no quiere pasar a formar parte de esa lista en la que figura. Un ser humano despojado de la memoria selectiva para recordar lo bueno, dejando lo malo al cuidado de lo peor, sin posibilidad de redención para sus pecados.
Pero hoy se ha encendido una luz que ilumina el universo. Llega desde lo más profundo del alma, recorriendo sin descanso cada centímetro de mi piel para eliminar la pegajosa oscuridad que la cubría. Es poderosa, deslumbrante y pura; viene además acompañada de una sensación agradable, proporcionando de nuevo la confianza que desapareció cuando aquel puñal de inconformismo atravesó mi pecho. Y mi mente se despereza, imagina remolinos de felicidad, juega entre los árboles de la esperanza…
Acabo de leer el mensaje atrapado en la botella de tu sinceridad. Es necesario recuperar esa visión despreocupada de la vida, me dice. Si de verdad lo deseas, las mentiras pueden rebelarse y, hastiadas de tanto engaño y desconfianza, transformarse en las verdades más sinceras y maravillosas que una voz pueda entonar. Si de verdad lo quieres, no tienes más que decirlo…                       
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...