7 de noviembre de 2012

TE DEBO UN BESO


Seré sincero: no, no creas que esta noche me ha costado tanto soñar contigo. No es tan difícil lograrlo si, como es mi caso, lo deseas de verdad. Te has adentrado en mi mente como un virus que se infiltra en las células a las que somete y derriba, consiguiendo que mis defensas lancen la señal de alarma ante tal invasión. Un mensaje que llega demasiado tarde: mi memoria se encuentra desde hace tiempo contagiada por el influjo de tu sonrisa y el cuadro ha ido empeorando con el encantador sonido de tu voz y el dulce veneno de tus besos… ¿Cómo no te vas a aparecer ante mí en el mismo instante en el que me sumerjo en el sueño más profundo?
Tras analizar la enfermedad que deteriora mi esperanza día a día, he evaluado los parámetros de tu cariño y he tratado de resolver las ecuaciones con la incógnita de tu misteriosa sensualidad, para calcular el porcentaje de tiempo en el que te adueñas de mis pensamientos. Y el resultado obtenido no deja lugar a dudas: denota una mayoría abrumadora de minutos colgado de tu recuerdo, rememorando situaciones y entregándome al estéril hábito de tenerte presente en cada decisión que tomo y cada escena que imagino. Una fotografía fugaz de un “nosotros” que siempre se transforma en un “yo” solitario mientras tu imagen se difumina, lentamente, en un segundo plano.
Cuando cae la noche, sin embargo, todo se vuelve diferente: sin obligaciones que me despisten ni compañía que a base de conversación espante tu recuerdo, siento que la tranquilidad y el sosiego me permiten el lujo de dedicarme a ti en exclusiva. Entonces, espoleado por tu preciosa imagen en esa foto que dibuja pinceladas de un verano inolvidable, cierro los ojos y me dejo caer suavemente en el colchón de mi memoria. Allí revivo conversaciones, lugares que ya nunca se podrán olvidar y noches interminables arropado al calor de tus abrazos, sin reparar en el tiempo que ha pasado desde que decidiste emprender una nueva vida, deseada por otros ojos y saboreada por otra boca. Una vida plagada de días maravillosos, paseando sin mirar el reloj y respirando el olor del mar. Reconozco que todavía no he sido capaz de acostumbrarme a la imagen de tu cuerpo rodeado por otros brazos y acariciado por otras manos que desconocen los secretos de tu anatomía. Y lo cierto es que no ha pasado tanto tiempo como imaginaba…
El silencio acompaña a la soledad de mi habitación cuando, tumbado sobre mi cama, siento que mi cuerpo flota mientras felices fragmentos de vida compartida resbalan desde mis recuerdos. Así, mecido por las olas de la nostalgia y con tu voz de fondo susurrando frases que poco tiempo atrás alteraban todavía más el ritmo de mi corazón, acabo vencido por el cansancio para caer, rendido, en la profundidad de los sueños. El último pensamiento de mi estado consciente trata de evocar la enésima noche que me regalaste, llena de pasión y deseo: no es más que un intento de engañar a mi cerebro para que, una vez dormido su propietario, siga proyectando esa película con la que disfrutaba minutos antes. Aunque existe una sutil diferencia: ahora sí; ahora soy el protagonista principal, contemplando tu figura, acariciando tus hombros y oliendo el perfume de tu piel… con un realismo mágico que forma parte de ese sueño inolvidable en el que poco a poco te acercas a mi boca y, antes de sellarla con tus labios pronuncias con voz suave: “te debo un beso”     

4 comentarios al respecto...:

LINO GARCIA GAMBINO dijo...

Cierto es, que cuando te adentras en ese pequeño momento de consciencia/sueño, uno, a veces, no es capaz de diferenciar lo que es sueño de lo que es realidad.

Es por eso, que creo que nuestro protagonista desea dejarse llevar por ese momento, para rememorar y conseguir, de una forma más intensa, que sus sueños y deseos hacia ella parezcan más reales...

Mi canción para este relato es: Scene in a Dream de KEVIN KERN

MIGUEL DÍAZ dijo...

Es cierto. somos capaces de recrear en nuestra mente un mundo personal en el que tus deseos se cumplen y el protagonista principal es uno mismo. No está de más dejarse caer de vez en cuando por esa otra parte de tu vida que solo existe en los sueños, para disfrutar de su risa, para reír con su ocurrencias, para besar sus labios... Las posibilidades son infinitas.
Un saludo y gracias por la recomendación musical!

María Ra dijo...

¡¡Hace tanto que no sueño!!. Acaba el día y creo que muero para resucitar cuando suena el despertador. ¡¡Estoy exhausta!!, ¿cómo lo hacéis los que tenéis hijos?.... quiero ser mayor y jubilada, ¡¡no me importa la edad!!, ¡¡quiero vivirrrrrrrrr!!, ¡¡¡quiero soñarrrrrr!!!, ¡¡quiero tener tiempo para aburrirme!!.

A lo que iba: entiendo yo que el protagonista sueña con alguien que está con otra persona. Yo también tengo una canción (no conozco la de Lino pero por “tu puesto” que la buscaré, jejeje, ¡¡no me lo pierdo por nada del mundo!!... pero Lino, ¿cómo lo haces?, ¿dónde encuentras esas joyas que recomiendas?), Celine Dion, “To Love you more”… el violín suena maravillosamente bien, confieso que es de mis favoritas de la canadiense, sin lugar a dudas:

http://www.youtube.com/watch?v=WIo8JPAPecg


MIGUEL DÍAZ dijo...

Tú lo has dicho: el protagonista sueña con alguien que está con otra persona... porque en la vida real sabe que no podrá disfrutar de esa maravillosa relación. Para eso sirven los sueños, entre otras cosas.
A lo mejor lo que te ocurre es que sí sueñas, pero no recuerdas lo que has soñado. Seguro que en lo más profundo de tu mente también hay lugar para los sueños de madrugada. Cualquier día saldrán a la luz... Y como dice una frase que seguro que todos hemos oído: "ten cuidado con lo que deseas, no vaya a ser que lo consigas..."

Un beso y gracias por las recomendaciones musicales. Ambas le van al pelo al relato.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...