30 de octubre de 2012

TE ENCONTRARÉ


La noticia surgió de manera tan inesperada como una inundación en pleno desierto. Acababa de llegar a su trabajo a primera hora de la mañana y se disponía a encender el ordenador cuando le comunicaron, de modo repentino, que aquel compañero se iba. Pensó que le parecía extraño, cuando no hacía ni tres meses que él se había incorporado a la empresa, con su portátil bajo el brazo y toda la ilusión del mundo en la maleta. “De todas formas, en los tiempos que corren, seguro que ha encontrado algo mejor pagado que esta mierda; yo también me iría…” reflexionó casi en voz alta con cara de pocos amigos, temerosa de haber sido escuchada por alguien con más categoría laboral que ella.  
Martín era un hombre joven, aunque por su rostro y por el cabello salpicado de canas aparentaba unos años más de los que reflejaban sus datos personales. La combinación de un currículo brillante y un empujón a modo de recomendación proveniente de algún alto cargo del gobierno local, le había abierto las puertas de aquella empresa, en la que la temida reducción de plantilla había defenestrado ya a un gran porcentaje de empleados. Amable, sonriente y siempre dispuesto a aprender y colaborar en cualquier tarea para la que fuera solicitado, se había ganado la confianza de sus superiores y la admiración de no pocas compañeras que, ante todo, alababan su buen gusto, su educación y su capacidad para hacerlas sonreír… incluso en los momentos más estresantes. La belleza era un añadido que sumaba de manera positiva en la valoración global, pero todas las mujeres que habían podido compartir con él alguna tarea anteponían al aspecto físico el resto de virtudes mencionadas. No era de extrañar, pues, que la sorpresa de su baja laboral hubiera corrido como la pólvora entre la plantilla.
El responsable del departamento había convocado a los presentes para una reunión informal en la que daría a conocer la noticia, ya a esas alturas de dominio público en la oficina. Con gran desgana y mínimo interés, Adriana decidió continuar enfrentándose a la pila de papeles que reinaba desafiante sobre su mesa desde hacía un par de semanas; un simple comunicado para anunciar el despido de un empleado más no le iba a robar su tiempo, tan preciado como escaso. Al fin y al cabo, su relación con Martín no había pasado de aquella tarde en la que, agobiada por el plazo de entrega de un trabajo que se había vuelto más complicado de lo esperado, él se prestó generosamente para ayudarla y finalizar a tiempo la tarea. Fueron tres o cuatro horas compartidas cara a cara en las que, agobiada por los números y saturada por el teléfono, no reparó en la amabilidad y el atractivo de su agradable ayudante. Siempre había pensado que era un buen partido, además de un hombre simpático y encantador, pero su cabeza no estaba en aquellos momentos para valorar lo que en otras circunstancias sí se hubiera planteado. Y por supuesto, un hombre así nunca se fijaría en una chica como ella…  El fin de la jornada y una cita ineludible con sus amigas de la infancia fueron la excusa que enterró la solicitud de Martín para celebrar la exitosa entrega, conversando animados bajo el estimulante influjo de un par de cervezas.
No había pasado ni media hora cuando reparó en una carpeta mal colocada que sobresalía del montón situado tras la pantalla del ordenador. Lo que llamó todavía más su atención fue un papel autoadhesivo de color verde, que destacaba de manera inconfundible pegado sobre el oscuro tono de la portada del archivador. Su curiosidad la empujó y, de un salto, logró alcanzar su objetivo. Tras leer las frases escritas, dejó caer el bolígrafo que sostenía su mano derecha y cerró los ojos, tratando de recordar una escena familiar, para la que ya era demasiado tarde encontrar una solución. Releyó de nuevo el diminuto papel que Martín había firmado, mordiéndose el labio superior con un temblor imperceptible:

“Ha sido un placer ayudarte a resolver el problema que tanto te preocupaba. Reconozco que cuando te agobias pareces más atractiva todavía de lo que eres. Creo que sería una buena idea quedar un día a la salida del trabajo para relajarnos un poco tomando un café. Yo invito… M.”

Se levantó apresuradamente y corrió hacia la mesa que Martín había ocupado hasta el día anterior, para comprobar que sobre ella no había más que un portalápices y papeles en blanco. Con el corazón todavía más acelerado que ella preguntó a su superior si conocía el futuro laboral de aquel ya ex compañero. Sus oídos solamente llegaron a procesar frases sueltas que, en medio de una bruma de palabras, salieron de la boca de aquel hombre grueso y mal encarado: “expansión de la empresa hacia Asia…” “cargo que aceptó con sumo gusto…”  y “realizará una gran labor en China…” El resto de la conversación no le hizo falta para deducir la decisión que Martín, camino de su nuevo puesto, había tomado.
De vuelta a su despacho, se dejó caer en la silla y con la mirada perdida en la pantalla del ordenador recordó aquella canción de Sabina que decía: “No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió…” Y decidida, tecleó la dirección de la página web de su agencia de viajes habitual, con el objetivo de encontrar un billete para Pekín. El resto siempre podía improvisarse…       

13 comentarios al respecto...:

Anónimo dijo...

Una historia que acaba bien...:)

MIGUEL DÍAZ dijo...

Si... En este caso creo que el relato tiene un final feliz. Al menos es lo que se puede pensar ante la decisión que toma la protagonista. Lo importante es hacer algo; no quedarse con los brazos cruzados, porque al final obtienes tu recompensa...
Gracias por tu comentario. Un saludo!

María Ra dijo...

¡¡Muy bueno!!. Yo siempre he dicho que esta vida es como un teatro: están los que actúan (los que se mueven) y los espectadores (los que observan). Da igual lo que suceda allí, lo importante es que ¡¡empieza su aventura!!, ¡¡se va a China!!, ¡¡y así, sin pensarlo!!. Pase lo que pase, es emocionante, ¿no creéis?.

Canción - Princess of China - Rihanna y Coldplay (aunque no es precisamente "de final feliz" me encanta esa canción.... Coldplay me está ganando. Después de todo lo que tengo pendiente de vuestras recomendaciones, estudiaré a Coldplay)

Incluso tengo una peli para este relato, que no es en China sino en Japón pero "es parecido", jaja (lo siento, yo me lío con los asiáticos): "Lost in Translation". Me encantó pero ahora bien, de los cinco que ibamos fui la única que salió encantada con la peli en el cine, jaja.

Espero impaciente la siguiente parte.

Besoooooooooooo

María Ra

Anónimo dijo...

Hola, es a mí a quien estás buscando?....

La vida, como siempre, nos depara cirscuntancias y situaciones que, llegado un determinado momento, te conducen a tomar determinadas decisiones.
Por eso creo que se merece un:

Olé por ti tía!!!... A veces hay que coger al toro por los cuernos y echarle valor. Se suele decir, que el mundo es de los que se arriesgan ¿no?. Pués aquí tenenemos un claro ejemplo. Seguro que la improvisación dará como resultado algo estupendo.

Hay oportunidades que cuando aparecen no se pueden dejar escapar.

Mi canción para este relato es : "Hello" de Lionel Richie.

P.D.: Hacía mucho tiempo que no la escuchaba... Que recuerdos... "P"

Anónimo dijo...

Por cierto, a mí también me gustó Lost in Translation y a pesar de que a Bill Murray siempre lo veré como a uno de los "Cazafantasmas", en esta peli, está que se sale...

KISSES. "P"

María Ra dijo...

¡Que buena la de Lionel Richie!. Aunque la que más he puesto ha sido "Dancing on a ceiling" (y el vídeo) reconozco que la de "Hello" también fue de mis favoritas.

Jajaja yo también veo a Murray como un "

Besooooo

Anónimo dijo...

En estos días, no he podido evitar el pensar que les espera a estos dos "tortolitos" en China. Pero entonces, encontré esta canción y ya lo tuve claro...

Escuchadla, y sabréis lo que quiero decir...

La canción es: Night in Beijing de JIA PENG FANG.

BESO. "P"

Anónimo dijo...

Disculpad mi torpeza. La cancion que apunte en el comentario anterior, la podeis encontrar en iTunes.

Un saludo. "P"

MIGUEL DÍAZ dijo...

Muchas gracias por la "avalancha" de comentarios que habéis colgado en esta entrada. Las recomendaciones musicales son de primera categoría, empezando por Coldplay (auténticos dioses vivientes para mi mujer...) y continuando por esos artistas desconocidos (al menos para mí) que nos regala siempre el "Pedra"

Paciencia. Habrá segunda parte con ambos personajes viviendo sus aventuras en Asia...

Un abrazo afectouso!

María Ra dijo...

Precisamente hoy escuchando uno de mis programas de radio favoritos, "Classic Box" en M80, salió la canción de "Hello" de Lionel Richie... ahora sólo me falta localizar las chiquipicientas pendientes que habéis recomendado y para las que quiero buscar un hueco y centrarme para disfrutarlas. Vosotros seguid, seguid, que yo me las voy anotando todas, toditas.

"Coldplay"... pregúntale a tu mujer que por dónde puedo empezar.

Un besoooooooo

MIGUEL DÍAZ dijo...

Vas a tener que encontrar un hueco bastante grande para empezar a escuchar cosas de Coldplay. No te preocupes, que hablaré con Asun para que te asesore acerca de su grupo favorito. Seguro que te va a encantar...

Nosotros seguiremos recomendando joyas musicales. Sobre todo uno que yo me sé, que encuentra petróleo hasta debajo de las piedras.

Un abrazo!

María Ra dijo...

¡¡¡Un millón de gracias!!!... el hueco para el viernes por la noche.. el super-planazo al salir de trabajar: COLDPLAY y un "peaso" zumo de naranja que me va a salir la vitamina C por las orejas, che.... también tengo pendientes más recomendaciones del blog que todavía no he puesto pero el sábado no madrugo, jaja.

MIGUEL DÍAZ dijo...

Estoy convencido de que lo vas a pasar en grande. Buena música, buena cena, buena compañía... no se necesita mucho más para una velada extraordinaria...
Que disfrutes!

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