17 de noviembre de 2010

MUY CURIOSO

¿Qué se siente al morir?

No todas las muertes y sus respectivas agonias son iguales.

DECAPITADO: ¿Guillotina o hacha? Da igual, porque si nos cortan la cabeza, nada nos librará de sufrir dos segundos de dolor extremo. La cuchilla cercena los huesos que unen la cabeza al cuerpo, y eso, tiene que causar un gran dolor”. Grande, pero breve, ya que dos segundos después caeremos inconscientes por la hemorragia, aunque el cerebro conservará aún sangre y oxígeno para sobrevivir 15 segundos mas. ¿Explica eso los casos de cabezas cortadas que mueven los ojos o la boca? Sólo son espasmos involuntarios causados por la agonizante química cerebral. 
SEDIENTO: Y a que el exceso de alcohol causa una ligera deshidratación, podemos imaginar que morir de sed provoca un dolor de cabeza cien veces superior al de la peor resaca que recordemos. Porque, debido a la falta de agua, el cuerpo se nutre del líquido cefalorraquídeo del cerebro, y por tanto, lo seca. Además, tras dos días sin beber, dejamos de orinar y los riñones se hinchan como un globo, lo que causa un dolor similar a una puñalada; los ojos se secan y endurecen como si fueran de cristal. La agonía dura de tres a siete días.
AHOGADO: Aunque muramos en el mar, puede que nuestros pulmones sigan estando secos. ¿Por qué? Gracias a la laringe, cuyos espasmos impiden el paso del agua al aparato respiratorio. Pero ni eso nos salvará… El agua anegará el estómago, y la falta de oxígeno hará que se nos amorate el rostro y que el cerebro sufra un coma mortal en unos minutos.
QUEMADO: Qué podemos hacer si el fuego nos rodea? Esperar un milagro, porque en solo unos segundos las llamas prenderán nuestros cabellos e irán consumiendo, por este orden, las manos, los hombros, el pecho y el rostro; aunque no veremos cómo nuestro cuerpo se calcina, ya que los glóbulos oculares estallarán al contacto con el fuego. Se estima que el dolor es mil veces superior al que se siente al poner la mano sobre una sartén al rojo, y dura diez minutos, los que tardan las llamas en achicharrar los nervios. Pero, probablemente, moriremos antes por las gravisimas heridas.
ASFIXIADO: Un hueso de pollo atascado en las vías respiratorias, o las manos de un estrangulador alrededor de nuestro cuello, provocan la hipoxia, que es la falta del suministro necesario de oxígeno a los tejidos y al cerebro. Las células sanguíneas, desoxigenadas, pierden su color rojizo y adquieren un tono morado que se refleja en la piel. La víctima pierde la consciencia en pocos minutos, y muere de un paro cardíaco.
CONGELADO: Algunas víctimas de muerte por hipotermia se desnudan antes de fallecer, aunque se ignora la causa. Lo que sí se sabe es que el peligro comienza cuando la temperatura corporal baja a 35ºC. Tras los escalofríos iniciales, las manos se entumecen, señal de que nos quedan 90 minutos de vida. Los vasos sanguíneos se hielan, lo que impide la circulación: en una hora, las extremidades estarán congeladas y el dolor será atroz. Ates de caer inconscientes por falta de riego cerebral, algunos se desnudan. ¿Por qué? Las alucinaciones pueden ser la causa.
GASEADO: El monóxido de carbono provoca una muerte rápida e indolora; por eso lo llaman el asesino silencioso. En caso de intoxicación, el CO2 sustituye al oxígeno en el organismo, ya que su afinidad para mezclarse con la sangre es 250 veces superior. La víctima solo nota un dolor de cabeza seguido de náuseas. Lo más probable es que se quede dormida antes de morir, pero si intenta huir, no podrá moverse. Los músculos están agarrotados por el gas, y el desdichado solo puede reptar unos metros.
DESANGRADO: Tenemos cinco litros de sangre en el cuerpo; perderla toda puede llevar desde unos minutos hasta horas, según el tipo de herida. Al sabio romano Petronio, que se suicidó cortándose las venas durante un banquete, le dio tiempo a hablar de filosofía. ¿Pero sufrió? En absoluto. Podemos perder hasta el 15% de la sangre sin sentir más que un mareo. Pero conforme aumenta la hemorragia, sufriremos una grave hipotermia, hasta que, tras perder 2,5 litros de sangre, entremos en coma.

5 comentarios al respecto...:

Carlos Q. G. dijo...

Ejem, en ocasiones me inquietas... Es broma... Bueno, en realidad no lo es tanto. ;)

Cristina dijo...

¿ Tu te has hecho mirar ésto verdad ?...
En fin,sigue con las mismas pastillas...ja,ja

Cristina dijo...

Te recomiendo la lectura para superar "que en ocasiones ves muertes"..ja,ja.Si despues de leerlos todos sigues hablando de lo mismo al Psiquiatra.
Mi abuela decia que estos eran imprescindibles y alejaban todos los males:
- "100 años de Soledad":Gabriel Garcia Marquez
- "Zorba el griego": N.Kazantzakis
- "Crimen y Castigo": Dostoyevski
- "Deseo":Elfriede Jelinek
- "Los miserables":Victor Hugo
- "El amante":Marguerite Duras
- "El gran Gatsby":Scott Fitzgerald
- "El nombre de la rosa":Umberto Ecco
- "Lazos de familia":Clarice Lispector
- "El viejo y el mar":Ernest Hemingway

Ana Maria dijo...

Brother, en ocasiones... se te va un poco la perola :p.
Qué entrada taaaan agradable...

María Ra dijo...

Hummmmmmm, la muerte... ¿la parte más "inevitable" de la vida?, desde luego algo por lo que vamos a pasar TODOS y para lo que no nos preparan nunca... y por ello me ha encantado leer este escrito y, la verdad, puestos a escoger me quedo con la primera y la última opción, ... quizá casi con la última (¡¡¡me la pidoooooooooo!!!).... espero que al menos se pueda recuperar la sangre y lo que se tercie, más que nada por aquello de ser ecológicos, por las donaciones y por aprovechar todo lo "del cerdo" (magnifico e inteligente animal, aunque en mi caso sería "la porquiña", por eso de que en gallego suena más "light" y también con un poco de cariño, jaja)... así que regalo la sangre y todo lo demás: órganos, cerebro (mucho no tengo, la verdad, cabezón sí pero cerebro lo dudo jaja), hígado, riñones, cordón umbilical, ojos y lo que se tercie... el resto (si queda algo) que lo incineren, que eso de estar hacinada en un cementerio no me atrae en absoluto, mejor aprovechar el espacio para jardines y zonas verdes, jaja

Ahora en serio, tengo que reconocer que me va el humor negro... creo que casi es el que más me gusta. Es la manera de "desdramatizar" y enfrentarnos a algo que no nos gusta o nos causa miedo. Deberían prepararnos y enseñarnos que La Muerte es algo por lo que antes o después vamos a pasar y aplicar aquello de "enemigo conocido, enemigo vencido" y, de alguna manera, familiarizarnos con ella, con La Muerte, con esa señora de la que nadie quiere hablar y a la que nadie quiere conocer.... y digo yo que tan mala no puede ser porque el que se va con ella después no vuelve, ¿non sí?

Hace poco estuve en una charla del psiquiatra Luis Rojas Marcos (un hombre extraordinario que ha escrito varios libros) en la que disfruté un montón, en la conferencia él contó que un día le preguntó a su madre:

- Mamá, ¿qué quiere que haga contigo cuando mueras?, ¿quieres que te entierre o prefieres que te incinere

Y su madre le respondió:

- Sorpréndeme, Luis, ¡¡sorpréndeme!!

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