13 de noviembre de 2010

EL CONTACTO FÍSICO


Hoy, sin ir más lejos, me ha llamado la atención un artículo que, casi sin querer, ha caído en mis manos desde un periódico olvidado sobre una mesa. En el mismo, se comenta de una manera bastante interesante cómo algunos investigadores han empezado a centrarse en un tipo de comunicación no verbal diferente y a menudo más sutil: el contacto físico. Realmente tienen toda la razón cuando afirman que es la forma más rica de expresión emocional. ¿Por qué una palmada en la espalda o un roce amistoso tienen tanta influencia en nuestra forma de de comportarnos y de ver al otro que realiza dicha acción? No creo que sea el único al que el contacto físico alguna vez haya sido capaz de intensificarle determinadas emociones comunicadas verbalmente. Y no estoy hablando solamente de comunicación entre un hombre y una mujer... Será cuestión hormonal, como afirma el artículo con total convicción (un roce amable parece estimular la producción de oxitocina, disminuyendo indirectamente el stress) pero no deja de ser menos cierto que todos reaccionamos de una manera similar ante un tono de voz cálido o ante una mirada hostil. Cómo no responder de un modo mucho más intenso al sentir un contacto determinado, de alguien conocido, sobre nuestra superficie corporal.
En cualquier caso, me da la impresión de que la sociedad actual tiene estigmatizados a esa pequeña minoría de individuos, entre la que me incluyo, que "tocan" con más frecuencia de la que sus objetivos táctiles desearían... Somos cada vez más "islas" sin contacto físico con el resto de la humanidad. Si conquistan tu espacio personal, ese perímetro de seguridad que tú consideras patrimonio inviolable, tiendes a sentirte incómodo y casi molesto con determinadas acciones que no vayan más allá que el protocolario apretón de manos o los dos besos de rigor (que, dicho sea de paso, cada vez se prodigan con menos frecuencia, llegando en muchas ocasiones incluso a separar las mejillas para no tocarnos, haciendo simplemente el gesto del beso con la cabeza...) con los que muy a menudo zanjamos cualquier presentación en público. Reconozco que también tiene mucho que ver con el aspecto de esa otra persona, la opinión global sobre la misma e incluso el momento del día en el que se produzca ese contacto, a veces explosivo pero siempre algo incómodo. Recuerdo una frase: "there is no second chance for the first impression" ¿Acaso no sería siempre o casi siempre beneficioso para la primera impresión que le damos a los demás cuando nos conocen un pequeño gesto de contacto cariñoso? No tendrás una certeza de acertar en el cien por cien de los casos, pero salvo aquellos que creen tener la necesidad imperiosa de acudir al lavabo y restregar sus manos con jabón tras haber saludado a alguien, quiero creer que una sonrisa sincera se apreciará como más luminosa si va acompañada de una jovial palmada en el hombro o de un abrazo de apoyo. Soy de los que cuando alcanzo mi mano para estrecharla con otra ajena tiendo a apretar con intensidad, pues quisiera transmitir el mensaje de "estoy aquí y a partir de ahora puedes contar conmigo..." No comprendo a la gente que te da su mano y la sientes inerte, suelta, como si quisieran destruir el apretón de manos en un milisegundo para liberar ese mal rato de contacto indeseado.
Por el mismo motivo, aprecio en gran medida ese gesto amigable de una simple caricia, un discreto toque en una mano, un ademán de pasarte el brazo sobre el hombro... Denota aprecio hacia ti por parte de esa persona y en determinadas circunstancias puede comunicar un rango aún más amplio de emociones que los gestos o las expresiones verbales.
Es por todo esto que creo que deberíamos emplear más nuestro tacto como un arma especial. Al fin y al cabo forma parte de los cinco sentidos de los que disponemos para relacionarnos e interactuar con lo que nos rodea. Yo, al menos, voy a continuar empleándolo para mejorar la comunicación y la transmisión de mis emociones con el resto de seres humanos a mi alcance... aunque no siempre sea bien entendido.   

5 comentarios al respecto...:

Guillermo dijo...

Hola Miguel, yo estuve hace años en unas reuniones de psicologia y me llamo la atencion como "el contacto" con otras personas es siempre algo voluntario y consciente, osea que al hilo de lo que tu decias efectivamente, evitamos el contacto, este es siempre un acto que lo filtramos atraves del intelecto, te felicito por que hayas podido dar salida a todo ese interior tuyo , ya lo comprobe con la guia de Galicia que me hiciste, y ademas eres del Madrid.

MIGUEL DÍAZ dijo...

Gracias por el comentario Guillermo (el primero!!) Cada vez se puede constatar que somos más "islas" y tendemos a encerrarnos sin dejar que nos pisoteen el espacio propio. En realidad, considero que se han ido suprimiendo, a base de insistir en nuestro comportamiento, las emociones básicas. Vivimos en una sociedad de "eruditos racionales", pero cada vez nos estamos volviendo más "analfabetos emocionales". ¿Por qué no sabemos -o no queremos- decir lo que realmente pensamos en lo referente a nuestras emociones? No hace falta salir a la calle para averiguar que la sencilla frase "te quiero" está a punto de ser retirada del diccionario por la Real Academia debido a su falta de uso. ¿Tan difícil nos resulta emitir esas dos simples palabras? Parece que sí. Yo, desde luego, me niego a formar parte de ese grupo cada vez más numeroso de ciegos de los sentimientos que guardan en la oscuridad de su habitación lo más preciado que tenemos como seres humanos: la capacidad para comunicar a otros/as mediante palabras (escritas o verbalizadas) lo que en realidad deseamos que sepa, sobre todo si atañe al corazón.

María Ra dijo...

¡¡Que preciosidad de texto!!... no puedo estar más de acuerdo. En cuanto lo leí recordé mis tiempos de quinceañera, con esa pandilla de amigos de verano que marcó mi "vida social" para siempre. Amigos de verdad, que te decían lo que pensaban y lo que sentían.... a veces quizá no tanto con el contacto físico pero sí con otras formas de comunicarse: la mirada, la postura, los gestos..... pero ahora, al leer este texto, recuerdo con un enorme cariño un día, ya al final de mis vacaciones, en el que se iba una de aquellas Grandes Amigas veraniegas. Todo un dramón y lágrimas a borbotones, abrazos interminables, promesas de escribirnos, de vernos... ¡¡era el fin del mundo!!. Nos despedimos todos de ella y bajamos a la playa. Yo no podía dejar de llorar y, de repente, noté cómo una mano amiga se posaba encima de la mía y sentí una paz, una tranquilidad y un bienestar infinitos.... ¡¡con qué poco se puede demostrar empatía, apoyo, comprensión y cariño!!.

Derritamos a los demás con nuestras sonrisas y nuestros abrazos. No dejemos que esto sea un mundo lleno de "islas" ni de témpanos de hielo. ¡¡¡TOQUÉMONOS (que no "toqueteémonos", que no es lo mismo, jajaja!!


Por cierto, ¿y esa guía de Galicia?, ¿podría tener yo una? ;)

LINO GARCIA GAMBINO dijo...

Y yo que pensaba que era un pesado con esto de no poder evitar tocar a a la gente cuando hablo con ella.

Me alegra un montón el saber que son los demás los que están equivocados...

Para mi un buen apretón de manos, un buen abrazo, un beso... es señal de confianza, amistad, compañerismo, AMOR... Forma parte de la "Naturaleza Humana".

https://www.youtube.com/watch?v=iqtPDEjVp1w

Beso.



MIGUEL DÍAZ dijo...

Pues va a ser que los demás están equivocados, sí. Opino lo mismo, Lino, cuando comentas que esto forma parte de la "naturaleza humana". Pero también es cierto que la sociedad estigmatiza cada vez más el hecho del contacto interpersonal. Cada vez quedamos menos... jajajajaja

Un abrazo... con mucho contacto!!

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