27 de noviembre de 2011

CONTRA MI SOLEDAD


Ya no puedo seguir así… Necesito un descanso. He intentado huir, pero ha sido en vano: no se puede escapar cuando te persigue tu propia conciencia. Quise destruir su influjo inventando soluciones pueriles, exentas de realidad y cargadas de exigencias personales. Luego intenté ignorarla, pero en esa ocasión era el cerebro el que se negaba a abandonar la foto fija en la que se había atascado. Probé infinidad de distracciones, me entretuve con innumerables hobbies y dejé volar la imaginación con múltiples argumentos. En ningún caso me percaté de que estaba tomando el camino equivocado: a la soledad se le gana la partida de una única manera y, tras haber aprendido a convivir con el misántropo al que reconozco al mirarme en el espejo, es una utopía conseguir que alguien sea capaz de derrotar al vacío solitario que domina mi vida en estos últimos años. Alguien que comprenda, tolere, respete y confíe. Alguien interesado en proporcionar amor a cambio de nada, en regalar una sonrisa cuando el día se derrumba, en vislumbrar una hoguera en la llanura más helada…
Debería seguir huyendo. Ni siquiera comprendo el porqué de mi nuevo objetivo, el extraño sabor de querer compartir las horas conversando, de volver a casa y encontrarme una luz encendida. Mi relación con la soledad se ha vuelto sólida y duradera; la respeto y me rodea a cada paso de mi vida. Monótona, gris y previsible, pero una vida al fin y al cabo.
Quisiera salir victorioso. Demostrarle que soy capaz de vencerla y olvidarme de su rostro áspero y frío. Trataré de engañarla y no le diré hasta el último momento que hoy, después de tantos años, tras descubrir tu número de teléfono en un cajón olvidado, voy a reunir todo mi valor para llamarte y, con la voz entrecortada, te pediré que vuelvas para quedarte, para reconquistar esta fortaleza que siempre te ha pertenecido, tomándome entre tus brazos para dejar herida de muerte a mi solitaria existencia.
Por fin me he decidido. Hoy es mi cumpleaños y soplando las velas he deseado nacer de nuevo. Pero renacer a tu lado.            

2 comentarios al respecto...:

LINO GARCIA GAMBINO dijo...

Alguien dijo una vez: " Estar solo no es malo, estar en soledad, si. Porque la soledad es no tener a alguien que comparta tus ideas y sentimientos.

Creo que esta frases resumen perfectamente lo que me ha transmitido este relato.

Al su protagonista le diría que la llame, que se acerque al "balcón de su corazón" y se deje rodear por sus brazos.

Lo demás será como la canción que he elegido para esta entrada...

"Balcony Scene" de Craig Armstrong.

www.youtube.com/watch?v=Je3KyWWW8pA

MIGUEL DÍAZ dijo...

Preciosa frase la que inicia tu comentario, Lino. Es cierto que se debería diferenciar entre estar solo y estar en soledad, porque yo también considero que hay gran diferencia entre esas dos maneras de decirlo. En cualquier caso, el problema surge cuando esa soledad no es una opción que tú eliges de manera voluntaria, sino cuando viene impuesta por las circunstancias de la vida: un laberinto del que es muy difícil salir...

Gracias por el comentario y por la música.

Un abrazo!

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