19 de febrero de 2011

CARTA DE DESPEDIDA

Hace unos días cayó en mis manos esta maravillosa carta, que ha ganado el premio del III Concurso Antonio Villalba de cartas de amor. No me he podido resistir a compartirla con todos en este blog, porque aunque desconozco el nombre del autor, merece toda mi admiración y respeto por su manera de expresar tantas emociones desde una idea tan original. El amor inicial, irracional a veces y cargado de pasión, se torna en tristeza y decepción cuando tu mundo se desmorona ante la realidad de confirmar una situación que no por esperada resulta menos dolorosa.
Merece la pena leerla con calma y disfrutar de su calidad. Espero que os "llegue" al menos de un modo tan intenso como me ha sucedido a mí.

Estimada Cristina:
Ayer recibí una misiva de tu abogado donde me invitaba a enumerar los bienes comunes, con el fin de comenzar el proceso de disolución de nuestro vínculo matrimonial. A continuación te remito dicha lista, para que puedas solicitar la certificación al Notario (...)(...) y tener listos todos los escritos antes de la comparecencia ante el tribunal.
Como verás, he dividido la lista en dos partes. Básicamente, un apartado con las cosas de nuestros cinco años de matrimonio con las que me gustaría quedarme y otra con las que te puedes quedar tú. Para cualquier duda o comentario, ya sabes que puedes llamarme al teléfono de la oficina (de ocho a cuatro) o al móvil (hasta las once) y estaré encantado de repasar la lista contigo.

COSAS QUE DESEO CONSERVAR:
 -La carne de gallina que salpicó mis antebrazos cuando te vi por primera vez en la oficina.
-El leve rastro de perfume que quedó flotando en el ascensor una mañana, cuando te bajaste en la segunda planta, y yo aún no me atrevía a dirigirte la palabra.
 -El movimiento de cabeza con el que aceptaste mi invitación a cenar.
-La mancha de rimel que dejaste en mi almohada la noche que por fin dormimos juntos.
-La promesa de que yo sería el único que besaría la constelación de pecas de tu pecho.
-El mordisco que dejé en tu hombro y tuviste que disimular con  maquillaje  porque tu vestido de novia tenía un escote de palabra de honor.
-Las gotas de lluvia que se enredaron en tu pelo durante nuestra luna  de miel en Londres.
-Todas las horas que pasamos mirándonos, besándonos, hablando y tocándonos.
-También las horas que pasé simplemente soñando o pensando en ti.

COSAS QUE PUEDES CONSERVAR TÚ:
-Los silencios.
-Aquellos besos tibios y emponzoñados, cuyo ingrediente principal era la rutina.
-El sabor acre de los insultos y reproches.
-La sensación de angustia al estirar la mano por la noche para descubrir que tu lado de la cama estaba vacío.
-Las náuseas que trepaban por mi garganta cada vez que notaba un olor extraño en tu ropa.
-El cosquilleo de mi sangre pudriéndose cada vez que te encerrabas en el baño a hablar por teléfono con él.
-Las lágrimas que me tragué cuando descubrí aquel arañazo ajeno en tu ingle.
-Jorge y Cecilia... Los nombres que nos gustaban para los hijos que nunca  llegamos a tener.
Con respecto al resto de objetos que hemos adquirido y compartido durante nuestro matrimonio (el coche, la casa, etc) solo comunicarte que puedes quedártelos todos.  Al fin y al cabo sólo son eso:... objetos.
 Por último, recordarte el número de teléfono de mi abogado (.......)  para que tu letrado pueda contactar con él y ambos se ocupen de presentar el escrito de divorcio para ratificar nuestro convencimiento.
 Afectuosamente,
Roberto.

3 comentarios al respecto...:

marcoarte dijo...

Fantástica!!!! La conocía ya, pues circuló por internet, pero no deja de admirar a uno cuando la vuelve a releer. A quién no se le ponen los pelos de punta?? Es para descubrirse ante el autor.

SinDióNiAmó dijo...

Muy buena. Felicidades por la publicación.

Anónimo dijo...

Fantástica, que suerte la gente que tiene el don de escribir

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